Juan 1 

  1 EN el principio [ya] era la Palabra: y la Palabra era acerca de 
    Dios, y Dios era la Palabra. 
  2 Esta era en el principio acerca de Dios. 
  3 Todas las cosas por esta fueron hechas; y sin ella nada de lo que 
    es hecho, fué hecho. 
  4 En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 
  5 Y la luz en las tinieblas resplandece: mas las tinieblas no la 
    comprendieron. 
  6 FUÉ un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 
  7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, 
    para que todos creyesen por él. 
  8 El no era la luz: sino para que diese testimonio de la luz. 
  9 [Aquella Palabra] era la luz verdadera, que alumbra á todo 
    hombre, que viene en este mundo. 
 10 En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él, y 
    el mundo no le conoció. 
 11 A lo [que era] suyo vino; y los suyos no le recibieron. 
 12 Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad 
    de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre: 
 13 los cuales no son engendrados de sangres, ni de voluntad de carne, 
    ni de voluntad de varon, mas de Dios. 
 14 Y aquella Palabra fué hecha carne, y habitó entre 
    nosotros; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del 
    Padre, lleno de gracia y de verdad. 
 15 Juan dió testimonio de él, y clamó, diciendo: 
    Este es del que [yo] decia: El que viene tras mí, es antes 
    de mí: porque es primero que yo. 
 16 Y de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia. 
 17 Porque la ley por Moisés fué dada: mas la gracia y 
    la verdad por Jesu Cristo fué hecha. 
 18 A Moisés nadie le vió jamás: el 
    unigénito Hijo que está en el seno del Padre, 
    él [nos le] declaró. 
 19 Y ESTE es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron 
    de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: 
    ¿Tú, quién eres? 
 20 Y confesó, y no negó: confesó que él 
    no era el Cristo. 
 21 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿eres tú 
    Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú profeta? Y 
    respondió: No. 
 22 Dijéronle pues: ¿Quién eres? para que demos 
    respuesta á los que nos enviaron: ¿qué dices 
    de tí mismo? 
 23 Dijo: Yo, voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino 
    del Señor, como dijo Isaías profeta. 
 24 Y los que habian sido enviados eran de los Fariséos. 
 25 Y preguntáronle, y le dijeron: ¿Por qué pues 
    bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni 
    profeta? 
 26 Y Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo con agua: mas en 
    medio de vosotros ha estado, quien vosotros no conoceis: 
 27 este es el que ha de venir tras mí, el cual es antes de 
    mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del 
    zapato. 
 28 Estas cosas acontecieron en Bethábara de la otra parte del 
    Jordan, donde Juan bautizaba. 
 29 El siguiente dia ve Juan á Jesus que venia á 
    él, y dice: Hé aquí, el Cordero de Dios, que 
    quita el pecado del mundo. 
 30 Este es del que dije: Tras mí viene un varon, el cual es 
    antes de mí: porque era primero que yo. 
 31 Y yo no le conocia: mas para que fuese manifestado á 
    Israél, por eso vine yo bautizando con agua. 
 32 Y Juan dió testimonio, diciendo: Que ví al 
    Espíritu que descendia del cielo como paloma, y 
    reposó sobre él. 
 33 Y yo no le conocia: mas el que me envió á bautizar 
    con agua, aquel me dijo: Sobre aquel que vieres descender el 
    Espíritu, y que reposa sobre él, este es el que 
    bautiza con Espíritu Santo: 
 34 y yo ví, y he dado testimonio, que este es el Hijo de Dios. 
 35 El siguiente dia otra vez estaba Juan, y dos de sus 
    discípulos. 
 36 Y mirando á Jesus que andaba [por allí,] dijo: 
    Hé aquí, el Cordero de Dios. 
 37 Y oyéronle los dos discípulos hablar, y siguieron 
    á Jesus. 
 38 Y volviéndose Jesus, y viéndolos seguirle, 
    díceles: ¿Qué buscais? Y ellos le dijeron: 
    Rabbí, que declarado, quiere decir, Maestro, 
    ¿dónde moras? 
 39 Díceles: Venid, y ved. Vinieron, y vieron donde moraba: y 
    quedáronse con él aquel dia: porque era como la hora 
    de las diez. 
 40 Era Andres, el hermano de Simon Pedro, uno de los dos que habian 
    oido de Juan, y le habian seguido. 
 41 Este halló primero á su hermano Simon, y le dijo: 
    Hemos hallado al Mesías, que declarado es, el Cristo. 
 42 Y le trajo á Jesus. Y mirándole Jesus, dijo: 
    Tú eres Simon, hijo de Jonás: tu serás 
    llamado Cephas, que quiere decir, Piedra. 
 43 El dia siguiente quiso Jesus ir á Galiléa, y halla 
    á Felipe; al cual dice: Sígueme. 
 44 Y era Felipe de Bethsaida, la ciudad de Andres y de Pedro. 
 45 Felipe halló á Nathanaél, y le dice: Hemos 
    hallado á aquel de quien escribió Moisés en 
    la ley, y los profetas: Jesus, el hijo de Joseph de Nazaret. 
 46 Y le dijo Nathanaél: ¿De Nazaret puede haber algo de 
    bueno? Dícele Felipe: Ven, y ve. 
 47 Jesus vió venir á sí á 
    Nathanaél, y dijo de él: Hé aquí [un] 
    verdaderamente Israelita, en el cual no hay engaño. 
 48 Dícele Nathanaél: ¿De dónde me 
    conoces? Respóndele Jesus, y le dijo: Antes que Felipe te 
    llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te ví. 
 49 Respondió Nathanaél, y le dijo: Rabbí, 
    tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de 
    Israél. 
 50 Respondió Jesus, y le dijo: Porque te dije: Víte 
    debajo de la higuera, crees: cosas mayores que estas verás. 
 51 Y le dice: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante 
    vereis el cielo abierto, y ángeles de Dios que suben y 
    descienden sobre el Hijo del hombre. 

    Juan 2 

  1 Y AL tercer dia hiciéronse unas bodas en Caná de 
    Galiléa; y estaba allí la madre de Jesus. 
  2 Y fué tambien llamado Jesus, y sus discípulos, 
    á las bodas. 
  3 Y faltando el vino, la madre de Jesus le dijo: Vino no tienen. 
  4 Y le dice Jesus: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aun 
    no ha venido mi hora. 
  5 Su madre dice á los que servian: Haced todo lo que os 
    dijere. 
  6 Y estaban allí seis tinajuelas de agua de piedra, conforme 
    á la purificacion de los Judíos, que cabia en cada 
    una dos ó tres cántaros. 
  7 Díceles Jesus: Llenad estas tinajuelas de agua. Y las 
    llenaron hasta arriba. 
  8 Y díceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y 
    presentáronle. 
  9 Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, que no 
    sabia de donde era: mas los que servian, lo sabian, que habian 
    sacado el agua: el maestresala llama al esposo, 
 10 y le dice: Todo hombre pone primero el buen vino; y cuando [ya] 
    están hartos, entonces lo que es peor: mas tú has 
    guardado el buen vino hasta ahora. 
 11 Este principio de señales hizo Jesus en Caná de 
    Galiléa, y manifestó su gloria; y sus 
    discípulos creyeron en él. 
 12 Despues de esto descendió á Capharnaum, él, y 
    su madre, y hermanos, y discípulos; y estuvieron 
    allí no muchos dias. 
 13 Y ESTABA cerca la Pascua de los Judíos, y subió 
    Jesus á Jerusalem. 
 14 Y halló en el templo los que vendian bueyes, y ovejas, y 
    palomas, y los cambiadores sentados. 
 15 Y hecho un azote de cuerdas, echólos á todos del 
    templo, y las ovejas, y los bueyes, y derramó los dineros 
    de los cambiadores, y trastornó las mesas. 
 16 Y á los que vendian las palomas dijo: Quitad de aquí 
    esto, y no hagais la casa de mi Padre casa de mercado. 
 17 Entonces se acordaron sus discípulos que está 
    escrito: El celo de tu casa me comió. 
 18 Y los Judíos respondieron, y le dijeron: ¿ 
    Qué señal nos muestras de que haces esto? 
 19 Respondió Jesus, y les dijo: Destruid este templo, y en 
    tres dias [yo] le levantaré. 
 20 Dijeron luego los Judíos: ¿En cuarenta y seis 
    años fué este templo edificado, y tú en tres 
    dias le levantarás? 
 21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo. 
 22 Por tanto cuando resucitó de los muertos, sus 
    discípulos se acordaron que les habia dicho esto, y 
    creyeron á la Escritura, y á la palabra que Jesus 
    habia dicho. 
 23 Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el dia de la fiesta, 
    muchos creyeron en su nombre, viendo sus señales que hacia. 
 24 Mas el mismo Jesus no se confiaba á si mismo de ellos, 
    porque él conocia á todos, 
 25 y no tenia necesidad que alguien le diese testimonio del hombre: 
    porque él sabia lo que habia en el hombre. 

    Juan 3 

  1 Y HABIA un hombre de los Fariséos que se llamaba Nicodemo, 
    príncipe de los Judíos. 
  2 Este vino á Jesus de noche, y le dijo: Rabbí, 
    sabemos que has venido de Dios [por] maestro: porque nadie puede 
    hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios 
    con él. 
  3 Respondió Jesus, y le dijo: De cierto, de cierto te digo, 
    que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. 
  4 Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer, 
    siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el vientre de su 
    madre, y nacer? 
  5 Respondió Jesus: De cierto, de cierto te digo, que el que 
    no renaciere de agua y de Espíritu, no puede entrar en el 
    reino de Dios. 
  6 Lo que es nacido de carne, carne es; y lo que es nacido de 
    Espíritu, espíritu es. 
  7 No te maravilles de que te dije: Necesario os es nacer otra vez. 
  8 El viento de donde quiere sopla; y oyes su sonido, mas ni sabes de 
    donde viene, ni donde vaya: así es todo aquel que es nacido 
    de Espíritu. 
  9 Respondió Nicodemo, y le dijo: ¿Cómo puede 
    esto hacerse? 
 10 Respondió Jesus, y le dijo: ¿Tú eres el 
    maestro de Israél, y no sabes esto? 
 11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos; y lo 
    que hemos visto, testificamos, y no recibís nuestro 
    testimonio. 
 12 Si os he dicho cosas terrenas, y no creeis: ¿cómo 
    creereis, si os dijere las celestiales? 
 13 Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del 
    cielo, [es á saber,] el Hijo del hombre, que está en 
    el cielo. 
 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, 
    así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado: 
 15 para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, mas 
    tenga vida eterna. 
 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que haya dado 
    á su Hijo unigénito: para que todo aquel que en 
    él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 
 17 Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que 
    condene al mundo: mas para que el mundo sea salvo por él. 
 18 El que en él cree, no es condenado: mas el que no cree, ya 
    es condenado: porque no creyó en el nombre del 
    unigénito Hijo de Dios. 
 19 Y esta es la condenacion, [es á saber,] porque la luz vino 
    al mundo, y los hombres amaron mas las tinieblas que la luz: 
    porque sus obras eran malas. 
 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene 
    á la luz, porque sus obras no sean redargüidas. 
 21 Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras 
    sean manifiestas, que son hechas en Dios. 
 22 PASADO esto, vino Jesus y sus discípulos á una 
    tierra de Judéa; y estaba allí con ellos, y 
    bautizaba. 
 23 Y bautizaba tambien Juan en Enon junto á Salim, porque 
    habia muchas aguas; y venian, y eran bautizados. 
 24 Porque aun Juan no habia sido puesto en la cárcel. 
 25 Y hubo cuestion entre los discípulos de Juan y los 
    Judíos acerca de la purificacion. 
 26 Y vinieron á Juan, y le dijeron: Rabbí, el que 
    estaba contigo de la otra parte del Jordán, del cual 
    té diste testimonio, hé aquí, bautiza, y 
    todos vienen á él. 
 27 Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo si 
    no le fuere dado del cielo. 
 28 Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo: 
    mas soy enviado delante de él. 
 29 El que tiene la esposa, es el esposo: mas [el] amigo del esposo, 
    que está en pié y le oye, se goza grandemente de la 
    voz del esposo. Así, pues, este mi gozo es cumplido. 
 30 A él conviene crecer: mas á mí ser 
    disminuido. 
 31 El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, 
    terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre 
    todos es. 
 32 Y lo que vió y oyó, esto testifica; y nadie recibe 
    su testimonio. 
 33 El que recibe su testimonio, este signó, que Dios es 
    verdadero: 
 34 porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla: 
    porque no [le] da Dios el Espíritu por medida. 
 35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dió en su mano. 
 36 El que cree en el Hijo, tiene vida eterna: mas el que al Hijo es 
    incrédulo, no verá la vida: mas la ira de Dios 
    está sobre él. 

    Juan 4 

  1 DE manera que, como Jesus entendió que los Fariséos 
    habian oido que Jesus hacia discípulos, y bautizaba mas que 
    Juan, 
  2 (aunque Jesus no bautizaba, sino sus discípulos,) 
  3 dejó á Judéa, y se fué otra vez 
    á Galiléa. 
  4 Y era menester que pasase por Samaria. 
  5 Vino pues á una ciudad de Samaria que se llama 
    Sichár, junto á la heredad que Jacob dió 
    á Joseph su hijo. 
  6 Y estaba allí la fuente de Jacob. Así que Jesus, 
    cansado del camino, así se sentó al lado de la 
    fuente. Era como la hora de las seis. 
  7 Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesus le dice: 
    Dáme de beber. 
  8 (Porque sus discípulos eran idos á la ciudad 
    á comprar de comer.) 
  9 Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, 
    siendo Judío, me demandas á mí de beber' que 
    soy mujer Samaritana? Porque los Judíos no se tratan con 
    los Samaritanos. 
 10 Respondió Jesus, y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y 
    quién es el que te dice: Dáme de beber: tu pedirias 
    de él, y él te daria agua viva. 
 11 La mujer le dice: Señor, no tienes con que sacarla, y el 
    pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva? 
 12 ¿ eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos 
    dió este pozo, del cual él bebió, y sus 
    hijos, y sus ganados? 
 13 Respondió Jesus, y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta 
    agua, volverá á tener sed: 
 14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no 
    tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será 
    en él fuente de agua, que salte para vida eterna 
 15 La mujer le dice: Señor, dáme esta agua, para que 
    [yo] no tenga sed, m venga acá á sacarla. 
 16 Jesus le dice: Vé, llama á tu marido, y vén 
    acá. 
 17 Respondió la mujer, y le dijo: No tengo marido. 
    Dícele Jesus: Bien has dicho, que no tengo marido: 
 18 porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es tu 
    marido: esto has dicho con verdad. 
 19 Dícele la mujer: Señor, paréceme que 
    tú eres profeta: 
 20 nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís, 
    que en Jerusalem es el lugar donde es menester adorar. 
 21 Dícele Jesus: Mujer, créeme, que la hora viene, 
    cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adorareis al Padre: 
 22 vosotros adorais lo que no sabeis: nosotros adoramos lo que 
    sabemos: porque la salud viene de los Judíos: 
 23 mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores 
    adorarán al Padre en espíritu y en verdad: porque 
    tambien el Padre tales adoradores busca que le adoren: 
 24 Dios es Espíritu, y los que le adoran, en espíritu y 
    en verdad es menester que adoren. 
 25 Dícele la mujer: [Yo] sé que el Mesías ha de 
    venir, el cual se dice, el Cristo: cuando él viniere, nos 
    declarará todas las cosas. 
 26 Dícele Jesus: Yo soy, que hablo contigo. 
 27 Y en esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que 
    hablaba con [aquella] mujer: mas ninguno le dijo: 
    ¿Qué preguntas; ó, qué hablas con 
    ella? 
 28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué 
    á la ciudad, y dijo á aquellos hombres: 
 29 Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: 
    ¿si es quizá el Cristo? 
 30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron á él. 
 31 Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: 
    Rabbí, come. 
 32 Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros 
    no sabeis. 
 33 Entonces los discípulos decian el uno al otro: ¿Si 
    le ha traido alguien de comer? 
 34 Díceles Jesus: Mi comida es, que [yo] haga la voluntad del 
    que me envió, y que acabe su obra. 
 35 ¿No decís vosotros que aun hay cuatro meses hasta la 
    siega? Hé aquí, [yo] os digo: Alzad vuestros ojos, y 
    mirad las regiones: porque ya están blancas para la siega. 
 36 Y el que siega recibe salario, y allega fruto para vida eterna: 
    para que el que siembra tambien goce, y el que siega. 
 37 Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y 
    otro es el que siega. 
 38 Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrasteis: 
    otros labraron, y vosotros habeis entrado en sus labores. 
 39 Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en 
    él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, 
    [diciendo:] Que me dijo todo lo que he hecho. 
 40 Mas viniendo los Samaritanos á él, le rogaron que se 
    quedase allí: y se quedó allí dos dias. 
 41 Y creyeron muchos mas por la palabra de él. 
 42 Y decian á la mujer: Que ya no creemos por tu dicho: porque 
    nosotros mismos hemos oido, y sabemos, que verdaderamente este es 
    el Salvador del mundo, el Cristo. 
 43 Y dos dias despues salió de allí, y se fué 
    á Galiléa. 
 44 Porque el mismo Jesus dió testimonio: Que el profeta en su 
    tierra no tiene honra. 
 45 Y como vino á Galiléa, los Galiléos le 
    recibieron, vistas todas las cosas que habia hecho en Jerusalem en 
    el dia de la fiesta: porque tambien ellos habian venido al dia de 
    la fiesta. 
 46 Vino pues Jesus otra vez á Caná de Galiléa, 
    donde habia hecho el vino del agua: y habia en Capharnaum uno del 
    rey, cuyo hijo estaba enfermo. 
 47 Este, como oyó que Jesus venia de Judéa en 
    Galiléa, fué á él, y le rogaba que 
    descendiese, y sanase su hijo: porque se comenzaba á morir. 
 48 Entonces Jesus le dijo: Si no viéreis señales y 
    milagros, no creereis. 
 49 El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo 
    muera. 
 50 Dícele Jesus: Vé, tu hijo vive. Creyó el 
    hombre á la palabra que Jesus le dijo, y se fué. 
 51 Y viniendo ya él, los siervos le salieron á recibir, 
    y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. 
 52 Entonces él les preguntó á qué hora 
    comenzó á estar mejor; y le dijeron: Ayer á 
    las siete le dejó la fiebre. 
 53 El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando 
    Jesus le dijo: Tu hijo vive: y creyó él, y toda su 
    casa. 
 54 Esta segunda señal volvió Jesus á hacer 
    cuando vino de Judéa á Galiléa. 

    Juan 5 

  1 DESPUES de estas cosas, era un dia de fiesta de los Judíos, 
    y subió Jesus á Jerusalem. 
  2 Y está en Jerusalem á [la Puerta] del Ganado un 
    estanque, que en hebráico es llamado Beth-esda, el cual 
    tiene cinco portales. 
  3 En estos estaba echada grande multitud de enfermos, ciegos, cojos, 
    secos, que estaban esperando el movimiento del agua: 
  4 porque el ángel descendia á cierto tiempo al 
    estanque, y revolvia el agua; y el que primero descendia en el 
    estanque, despues del movimiento del agua, era sano de cualquier 
    enfermedad que tuviese. 
  5 Y estaba allí un hombre, que habia treinta y ocho 
    años que estaba enfermo. 
  6 Como Jesus vió á este echado, y entendió que 
    ya habia mucho tiempo, dícele: ¿Quieres ser sano? 
  7 Y el enfermo le respondió: Señor, no tengo hombre, 
    que cuando el agua fuere revuelta, me meta en el estanque: porque 
    entre tanto que yo vengo, otro antes de mí ha descendido. 
  8 Dícele Jesus: Levántate, toma tu lecho, y anda. 
  9 Y luego aquel hombre fué sano, y tomó su lecho, 
    é íbase: y era sábado aquel dia. 
 10 Entonces los Judíos decian á aquel que habia sido 
    sanado: Sábado es, no te es lícito llevar tu lecho. 
 11 Respondióles: El que me sanó, el mismo me dijo: Toma 
    tu lecho, y anda. 
 12 Y le preguntaron entonces: ¿Quién es el que te dijo: 
    Toma tu lecho, y anda? 
 13 Y el que habia sido sanado, no sabia quién fuese: porque 
    Jesus se habia apartado de la compañía que estaba en 
    aquel lugar. 
 14 Despues le halló Jesus en el templo, y le dijo: Hé 
    aquí, eres [ya] sano: no peques mas, porque no te venga 
    alguna cosa peor. 
 15 El se fué [entonces,] y dió aviso á los 
    Judíos, que Jesus era el que le habia sanado. 
 16 Y por esta causa los Judíos perseguian á Jesus, y 
    procuraban matarle, porque hacia estas cosas en sábado. 
 17 Y Jesus les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo 
    obro. 
 18 Entonces mas procuraban los Judíos matarle: porque no solo 
    quebrantaba el sábado, mas aun tambien á su padre 
    llamaba Dios, haciéndose igual á Dios. 
 19 Respondió pues Jesus, y les dijo: De cierto, de cierto os 
    digo: [Que] no puede el Hijo hacer algo de si mismo, sino viere 
    hacer al Padre; porque todo lo que él hace, esto tambien 
    hace el Hijo juntamente. 
 20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que 
    él hace; y mayores obras que estas le mostrará, que 
    vosotros os maravilleis. 
 21 Porque como el Padre levanta los muertos, y [les] da vida, 
    así tambien el Hijo á los que quiere da vida. 
 22 Porque el Padre á nadie juzga: mas todo el juicio 
    dió al Hijo, 
 23 para que todos honren al Hijo, como honran al Padre: el que no 
    honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. 
 24 De cierto, de cierto os digo: [Que] el que oye mi palabra, y cree 
    al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá 
    á juicio, mas pasó de muerte á vida. 
 25 De cierto, de cierto os digo: [Que] vendrá hora, y ahora 
    es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los 
    que oyeren, vivirán. 
 26 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así 
    dió tambien al Hijo que tuviese vida en sí mismo. 
 27 Y tambien le dió poder de hacer juicio, en cuanto es el 
    Hijo del hombre. 
 28 No os maravilleis de esto: porque vendrá hora, cuando todos 
    los que están en los sepulcros oirán su voz: 
 29 y los que hicieron bienes, saldrán á resurreccion de 
    vida: mas los que hicieron males, á resurreccion de juicio. 
 30 No puedo yo de mí mismo hacer algo: como oigo, juzgo; y mi 
    juicio es justo: porque no busco mi voluntad, mas la voluntad de 
    aquel que me envió, del Padre. 
 31 Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es 
    verdadero. 
 32 Otro es el que da testimonio de mí; y sé que el 
    testimonio que da de mí, es verdadero. 
 33 Vosotros enviasteis á Juan, y [él] dió 
    testimonio á la verdad. 
 34 Mas yo no tomo el testimonio de hombre: mas digo esto, para que 
    vosotros seais salvos. 
 35 El era candil que ardia, y alumbraba: mas vosotros quisisteis 
    engreíros por un poco á su luz. 
 36 Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan: porque las obras que 
    el Padre me dió que cumpliese, [es á saber,] las 
    mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el 
    Padre me haya enviado. 
 37 Y el que me envió, el Padre, él dió 
    testimonio de mí. Ni nunca habeis oido su voz, ni habeis 
    visto su parecer, 
 38 ni teneis su palabra permanente en vosotros: porque al que 
    él envió, á este vosotros no creeis. 
 39 Escudriñad las Escrituras: porque á vosotros os 
    parece, que en ellas teneis la vida eterna; y ellas son las que 
    dan testimonio de mí: 
 40 y no quereis venir á mí, para que tengais vida. 
 41 Gloria de los hombres no recibo. 
 42 Mas yo os conozco, que no teneis amor de Dios en vosotros. 
 43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís: si 
    otro viniere en su propio nombre, á aquel recibireis. 
 44 ¿Cómo podeis vosotros creer, pues tomais la gloria 
    los unos de los otros? y no buscais la gloria que de solo Dios 
    viene. 
 45 No penseis que os tengo de acusar delante del Padre: hay quien os 
    acusa, Moisés, en quien vosotros esperais. 
 46 Porque si vosotros creyeseis á Moisés, creeriais 
    á mí: porque de mí escribió él. 
 47 Y si á sus escritos no creeis, ¿cómo creereis 
    á mis palabras? 

    Juan 6 

  1 PASADAS estas cosas, se fué Jesus de la otra parte de la 
    mar de Galiléa, [que es] de Tiberias. 
  2 Y seguíale grande multitud, porque veian sus señales 
    que hacia en los enfermos. 
  3 Subió pues Jesus á un monte, y estuvo allí 
    con sus discípulos. 
  4 Y estaba cerca la Pascua, el dia de la fiesta de los 
    Judíos. 
  5 Y como alzó Jesus los ojos, y vió que habia venido 
    á él grande multitud, dice á Felipe: 
    ¿De dónde compraremos pan para que coman estos? 
  6 Mas esto decia tentándole: porque él sabia lo que 
    habia de hacer. 
  7 Respondióle Felipe: Doscientos dineros de pan no les 
    bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco. 
  8 Dícele uno de sus discípulos, Andres, hermano de 
    Simon Pedro: 
  9 Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de 
    cebada y dos pececillos: ¿mas qué es esto entre 
    tantos? 
 10 Entonces Jesus dijo: Haced recostar la gente. Y habia mucha yerba 
    en aquel lugar; y recostáronse como número de cinco 
    mil varones. 
 11 Y tomó Jesus aquellos panes, y habiendo hecho gracias, 
    repartió á los discípulos, y los 
    discípulos á los que estaban recostados: asimismo de 
    los panes cuanto querian. 
 12 Y como fueron hartos, dijo á sus discípulos: Coged 
    los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada. 
 13 Cogieron pues, y llenaron doce esportones de pedazos de los cinco 
    panes de cebada, que sobraron á los que habian comido. 
 14 Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesus 
    habia hecho, decian: Que este verdaderamente es el Profeta, que 
    habia de venir al mundo. 
 15 Y entendiendo Jesus que habian de venir para arrebatarle, y 
    hacerle rey, volvió á huirse al monte él 
    solo. 
 16 Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos á 
    la mar, 
 17 y entrando en un navío, venian de la otra parte de la mar 
    hácia Capharnaum. Y era ya oscuro, y Jesus no habia venido 
    á ellos. 
 18 Y la mar se comenzó á levantar con un gran viento. 
 19 Y como hubieron navegado como veinte y cinco, ó treinta 
    estadios, ven á Jesus que andaba sobre la mar, y se 
    acercaba al navío; y tuvieron miedo. 
 20 Mas él les dijo: Yo soy: no tengais miedo. 
 21 Y ellos le recibieron de buena gana en el navío, y luego el 
    navío llegó á la tierra donde iban. 
 22 El dia siguiente la compañía que estaba de la otra 
    parte de la mar, como vió que no habia allí otra 
    navecilla sino una, en la cual se habian entrado sus 
    discípulos, y que Jesus no habia entrado con sus 
    discípulos en el navío, mas que sus 
    discípulos solos se habian ido; 
 23 y que otras navecillas habian arribado de Tiberias, junto al lugar 
    donde habian comido el pan, despues de haber el Señor hecho 
    gracias; 
 24 como vió pues la compañía que Jesus no estaba 
    allí, ni sus discípulos, entraron ellos tambien en 
    las navecillas, y vinieron á Capharnaum buscando á 
    Jesus. 
 25 Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: 
    ¿Rabbí, cuándo llegaste acá? 
 26 Respondióles Jesus, y dijo: De cierto, de cierto os digo, 
    que me buscais, no por las señales que habeis visto, mas 
    por el pan que comisteis, y os hartasteis. 
 27 Obrad, no [por] la comida que perece, mas [por] la comida que 
    á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os 
    dará: porque á este señaló el Padre, 
    [es á saber,] Dios. 
 28 Y le dijeron: ¿Qué haremos para que obremos las 
    obras de Dios? 
 29 Respondió Jesus, y les dijo: Esta es la obra de Dios, [es 
    á saber,] que creais en el que él envió. 
 30 Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues 
    haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿qué 
    obras? 
 31 nuestros padres comieron el maná en el desierto, como 
    está escrito: Pan del cielo les dió á comer. 
 32 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo, [que] no os 
    dió Moisés pan del cielo, mas mi Padre os da el 
    verdadero pan del cielo: 
 33 porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo, y 
    da vida al mundo. 
 34 Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan. 
 35 Y Jesus les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí 
    viene, nunca tendrá hambre: y el que en mí cree, no 
    tendrá sed jamás. 
 36 Mas [ya] os he dicho, que aunque me habeis visto, no [me] creeis. 
 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al 
    que á mí viene no le echo fuera. 
 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la 
    voluntad de aquel que me envió. 
 39 Y esta es la voluntad de aquel que me envió, [es á 
    saber,] del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, 
    mas que lo resucite en el dia postrero. 
 40 Y esta es la voluntad de aquel que me envió: Que todo aquel 
    que ve al Hijo, y cree en él tenga vida eterna; y yo le 
    resucitaré en el dia postrero. 
 41 Murmuraban entonces de él los Judíos, porque habia 
    dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo. 
 42 Y decian: ¿No es este Jesus, el hijo de Joseph, cuyo padre 
    y madre nosotros conocemos? ¿cómo pues dice este: 
    Que del cielo he descendido? 
 43 Y Jesus respondió, y les dijo: No murmureis entre vosotros. 
 44 Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me 
    envió, no le trajere; y yo le resucitaré en el dia 
    postrero. 
 45 Escrito está en los Profetas: Y serán todos 
    enseñados de Dios; así que todo aquel que oyó 
    del Padre, y aprendió, viene á mí. 
 46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, 
    este ha visto al Padre. 
 47 De cierto, de cierto os digo, [que] el que cree en mí, 
    tiene vida eterna. 
 48 Yo soy el pan de vida. 
 49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y son 
    muertos. 
 50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de 
    él comiere, no muera. 
 51 Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere 
    de este pan vivirá para siempre: y el pan que yo 
    daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del 
    mundo. 
 52 Entonces los Judíos contendian entre sí, diciendo: 
    ¿Cómo puede este darnos su carne á comer? 
 53 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo, [que] si no 
    comiéreis la carne del Hijo del hombre, y bebiéreis 
    su sangre, no tendreis vida en vosotros. 
 54 El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le 
    resucitaré en el dia postrero. 
 56 Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre 
    verdaderamente es bebida. 
 56 El que come mi carne, y bebe mi sangre, en mí permanece, y 
    yo en él. 
 57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, 
    así tambien el que me come, él tambien vivirá 
    por mí. 
 58 Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros 
    padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este 
    pan, vivirá eternamente. 
 59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capharnaum. 
 60 Y muchos de sus discípulos oyéndo[le,] dijeron: Dura 
    es esta palabra, ¿y quién la puede oir? 
 61 Y sabiendo Jesus en sí mismo que sus discípulos 
    murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza? 
 62 ¿Pues [qué será,] si viéreis al Hijo 
    del hombre que sube donde estaba primero? 
 63 El espíritu es el que da vida: la carne á nada 
    aprovecha: las palabras que yo os hablo, espíritu son, y 
    vida son. 
 64 Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesus desde el 
    principio sabia quiénes eran los que no habian de creer, y 
    quién le habia de entregar. 
 65 Y decia: Por eso os he dicho: Que ninguno puede venir á 
    mí, si no le fuere dado de mi Padre. 
 66 Desde esto muchos de sus discípulos volvieron atrás, 
    y ya no andaban con él. 
 67 Dijo entonces Jesus á los doce: ¿Quereis vosotros 
    iros tambien? 
 68 Y respondióle Simon Pedro: ¿Señor, á 
    quién iremos? tienes palabras de vida eterna: 
 69 y nosotros creemos y conocemos, que tú eres el Cristo, el 
    Hijo de Dios viviente. 
 70 Jesus les respondió: ¿No os he yo escogido doce, y 
    el uno de vosotros es diablo? 
 71 Y hablaba de Judas Iscariote, [hijo] de Simon: porque este era el 
    que le habia de entregar, el cual era uno de los doce. 

    Juan 7 

  1 Y pasadas estas cosas andaba Jesus en Galiléa: que no 
    queria andar en Judéa, porque los Judíos procuraban 
    de matarle. 
  2 Y ERA cerca el dia de la fiesta de los Judíos, de las 
    cabañas. 
  3 Y dijéronle sus hermanos: Pásate de aquí, y 
    véte á Judéa, para que tus discípulos 
    vean tus obras que haces: 
  4 que ninguno que procure ser claro, hace algo en oculto: si estas 
    cosas haces, manifiéstate al mundo. 
  5 Porque ni aun sus hermanos creian en él. 
  6 Díceles entonces Jesus: Mi tiempo aun no es venido: mas 
    vuestro tiempo siempre es presto. 
  7 No puede el mundo aborreceros á vosotros: mas á 
    mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que 
    sus obras son malas. 
  8 Vosotros subid á esta fiesta: yo no subo aun á esta 
    fiesta; porque mi tiempo no es aun cumplido. 
  9 Y habiéndoles dicho esto, se quedó en 
    Galiléa. 
 10 Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él tambien 
    subió á la fiesta, no manifiestamente, mas como en 
    secreto. 
 11 Y buscábanle los Judíos en el dia de la fiesta, y 
    decian: ¿Dónde está aquel? 
 12 Y habia grande murmullo de él en la compañía: 
    porque unos decian: Bueno es; y otros decian: No, antes 
    engaña las compañías. 
 13 Mas ninguno hablaba abiertamente de él, de miedo de los 
    Judíos. 
 14 Y al medio de la fiesta, subió Jesus al templo, y 
    enseñaba. 
 15 Y maravillábanse los Judíos, diciendo: 
    ¿Cómo sabe este letras, no habiendo aprendido? 
 16 Respondióles Jesus, y dijo: Mi doctrina no es mia, sino de 
    el que me envió. 
 17 El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina 
    si viene de Dios, ó si yo hablo de mí mismo. 
 18 El que habla de sí mismo, gloria propia busca: mas el que 
    busca la gloria del que le envió, este es verdadero, y no 
    hay en él injusticia. 
 19 ¿No os dió Moisés la ley; y ninguno de 
    vosotros hace la ley? ¿Por qué me procurais matar? 
 20 Respondió la compañía, y dijo: Demonio 
    tienes: ¿quien te procura matar? 
 21 Jesus respondió, y les dijo: Una obra hice, y todos os 
    maravillais. 
 22 Cierto, Moisés os dió la circuncision, no porque sea 
    de Moisés, mas de los padres, y en sábado 
    circuncidais al hombre. 
 23 Si recibe el hombre la circuncision en sábado, para que la 
    ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojais 
    conmigo porque en sábado hice sano todo un hombre? 
 24 No juzgueis segun lo que parece, mas juzgad justo juicio. 
 25 Decian entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es este al 
    que buscan para matarle? 
 26 y hé aquí, habla públicamente, y no le dicen 
    nada: ¿si han entendido verdaderamente los príncipes 
    que este es el Cristo? 
 27 mas este, sabemos de donde es; y cuando viniere el Cristo, nadie 
    sabrá de donde sea. 
 28 Entonces clamaba Jesus en el templo enseñando, y diciendo: 
    Y á mí me conoceis, y sabeis de donde soy: empero no 
    he venido de mí mismo: mas el que me envió es 
    verdadero, al cual vosotros ignorais: 
 29 empero yo le conozco: porque de él soy, y él me 
    envió. 
 30 Entonces procuraban prenderle: mas ninguno metió en 
    él mano, porque aun no habia venido su hora. 
 31 Y de la compañía, muchos creyeron en él, y 
    decian: ¿ El Cristo, cuando viniere, hará mas 
    señales que las que este hace? 
 32 los Fariséos oyeron la compañía que murmuraba 
    de él estas cosas; y los príncipes de los 
    sacerdotes, y los Fariséos enviaron servidores que le 
    prendiesen. 
 33 Y Jesus les dijo: Aun un poco de tiempo estaré con 
    vosotros, é iré á aquel que me envió: 
 34 me buscareis, y no [me] hallareis; y donde yo estaré, 
    vosotros no podreis venir. 
 35 Entonces los Judíos dijeron entre sí: 
    ¿Dónde se ha de ir este que no le hallaremos? 
    ¿se ha de ir á los esparcidos entre los Griegos, y 
    á enseñar los Griegos? 
 36 ¿Qué dicho es este que dijo: Me buscareis, y no [me] 
    hallareis: y donde yo estaré, vosotros no podreis venir? 
 37 Mas en el postrer dia grande de la fiesta, Jesus se ponia en 
    pié, y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga 
    á mí, y beba: 
 38 el que cree en mí, como dice la Escritura, rios de agua 
    viva correrán de su vientre. 
 39 Y esto dijo del Espíritu, que habian de recibir los que 
    creyesen en él: porque aun no era el Espíritu Santo, 
    porque Jesus aun no era glorificado. 
 40 Entonces muchos de la compañía oyendo este dicho, 
    decian: Verdaderamente este es el Profeta. 
 41 Otros decian: Este es el Cristo. Algunos empero decian: ¿De 
    Galiléa ha de venir el Cristo? 
 42 ¿no dice la Escritura: Que de la simiente de David, y de la 
    aldea de Bethlehem, de donde era David, vendrá el Cristo? 
 43 Así que habia disension en la compañía por 
    él. 
 44 Y algunos de ellos le querian prender: mas ninguno metió 
    sobre él manos. 
 45 Y los porquerones vinieron á los pontífices, y 
    á los Fariséos, y ellos les dijeron: ¿Por 
    qué no le trajisteis? 
 46 los porquerones respondieron: Nunca así ha hablado hombre, 
    como este hombre habla. 
 47 Entonces los Fariséos les respondieron: ¿Sois 
    tambien vosotros engañados? 
 48 ha creido en él alguno de los príncipes, ó de 
    los Fariséos? 
 49 sino este vulgo que no sabe la ley, malditos son. 
 50 Díceles Nicodemo, el que vino á él de noche, 
    el cual era uno de ellos: 
 51 ¿Juzga nuestra ley á hombre, si primero no oyere de 
    él, y entendiere lo que ha hecho? 
 52 Respondieron, y dijéronle: ¿No eres tú 
    tambien Galiléo? Escudriña, y ve, que de 
    Galiléa nunca se levantó profeta. 
 53 Y volviéronse cada uno á su casa. 

    Juan 8 

  1 Y JESUS se fué al monte de las Olivas. 
  2 Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo 
    vino á él; y sentado él los enseñaba. 
  3 Entonces los escribas y los Fariséos traen á el una 
    mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio, 
  4 dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo 
    hecho adulterando: 
  5 y en la ley Moisés nos mandó apedrear á las 
    tales: ¿tú, pues, qué dices? 
  6 Mas esto decian tentándole, para poderle acusar: empero 
    Jesus bajado hácia abajo escribia en tierra con el dedo. 
  7 Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y les 
    dijo: El que de vosotros es sin pecado, arroje contra ella la 
    piedra el primero. 
  8 Y volviéndose á bajar hácia abajo, escribia 
    en tierra. 
  9 Oyendo pues [ellos] esto  
    salíanse uno á uno, comenzando desde los mas viejos 
     y quedó solo Jesus, y la mujer que 
    estaba en medio. 
 10 Y enderezándose Jesus, y no viendo á nadie mas que 
    á la mujer, le dijo: ¿Mujer, dónde 
    están los que te acusaban? ¿ninguno te ha condenado? 
 11 Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesus le dijo: Ni yo 
    te condeno: véte, y no peques mas. 
 12 Y hablóles Jesus otra vez diciendo: Yo soy la luz del 
    mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas 
    tendrá lumbre de vida. 
 13 Entonces los Fariséos le dijeron: Tú de tí 
    mismo das testimonio: tu testimonio no es verdadero. 
 14 Respondió Jesus, y les dijo: Aunque yo doy testimonio de 
    mí mismo, mi testimonio es verdadero: porque sé de 
    donde he venido, y á donde voy: mas vosotros no sabeis de 
    donde vengo, y á donde voy. 
 15 Vosotros segun la carne juzgais: mas yo no juzgo á nadie. 
 16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero: porque no soy solo, mas yo, 
    y el que me envio, el Padre. 
 17 Y en vuestra ley está escrito, que el testimonio de dos 
    hombres es verdadero. 
 18 Yo soy el que doy testimonio de mi mismo; y da testimonio de 
    mí el que me envió, el Padre. 
 19 Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? 
    Respondió Jesus: Ni á mí [me] conoceis, ni 
    á mi Padre: si á mí me conociéseis, 
    á mi Padre tambien conoceriais. 
 20 Estas palabras habló Jesus en el lugar de las limosnas, 
    enseñando en el templo; y nadie le prendió: porque 
    aun no habia venido su hora. 
 21 Y díjoles otra vez Jesus: Yo voy, y me buscareis, mas en 
    nuestro pecado morireis: á donde yo voy, vosotros no podeis 
    venir. 
 22 Decian entonces los Judíos: ¿Se ha de matar á 
    sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podeis 
    venir? 
 23 Y decíales: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba: 
    vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. 
 24 Por eso os dije, que moririais en vuestros pecados: porque si no 
    creyéreis que yo soy, en vuestros pecados morireis. 
 25 Y decíanle: ¿Tú, quién eres? Entonces 
    Jesus les dijo: El que al principio tambien os he dicho: 
 26 muchas cosas tengo que decir, y juzgar de vosotros: mas el que me 
    envió, es verdadero: y yo lo que he oido de él, esto 
    hablo en el mundo. 
 27 Mas no entendieron que él les hablaba del Padre. 
 28 Díjoles pues Jesus: Cuando levantareis al Hijo del hombre, 
    entonces entendereis que yo soy, y que nada hago de mí 
    mismo: mas como el Padre me enseñó, esto hablo: 
 29 porque el que me envió, conmigo está: no me ha 
    dejado solo el Padre: porque yo, lo que á él agrada. 
    hago siempre. 
 30 Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él. 
 31 Y decia Jesus á los Judíos que le habian creido: Si 
    vosotros permaneciéreis en mi palabra, sereis 
    verdaderamente mis discípulos; 
 32 y conocereis la verdad, y la verdad os libertará. 
 33 Y respondiéronle: Simiente de Abraham somos, y jamás 
    servimos á nadie: ¿como dices tú: Sereis 
    libres? 
 34 Jesus les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo 
    aquel que hace pecado, es siervo de pecado. 
 35 Y el siervo no queda en casa para siempre: mas el Hijo queda para 
    siempre. 
 36 Así que, si el Hijo os libertare, sereis verdaderamente 
    libres. 
 37 [Yo] sé que sois simiente de Abraham: mas procurais 
    matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros. 
 38 Yo, lo que he visto acerca de mi Padre, hablo; y vosotros lo que 
    habeis visto acerca de vuestro padre, haceis. 
 39 Respondieron, y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. 
    Díceles Jesus: Si fuérais hijos de Abraham, las 
    obras de Abraham hariais: 
 40 empero ahora procurais de matarme, hombre que os he hablado la 
    verdad, la cual he oido de Dios: no hizo esto Abraham: 
 41 vosotros haceis las obras de vuestro padre. Dijéronle pues: 
    Nosotros no somos nacidos de fornicacion: un padre tenemos, [es 
    á saber,] Dios. 
 42 Jesus entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente 
    me amariais [á mí:] porque yo de Dios he salido, y 
    he venido: que no he venido de mí mismo, mas él me 
    envió. 
 43 ¿Por qué no reconoceis mi lenguaje? que no podeis 
    oir mi palabra. 
 44 Vosotros de padre diablo sois, y los deseos de vuestro padre 
    quereis cumplir: él homicida ha sido desde el principio; y 
    no permaneció en verdad: porque no hay verdad en él. 
    Cuando habla mentira, de suyo habla: porque es mentiroso, y padre 
    de mentira. 
 45 Y porque yo digo verdad, no me creeis. 
 46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Si digo 
    verdad, ¿por qué vosotros no me creeis? 
 47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye: [las cuales] por 
    tanto no oís vosotros, porque no sois de Dios. 
 48 Respondieron entonces los Judíos, y dijéronle: 
    ¿No decimos bien nosotros, que tú eres Samaritano, y 
    [que] tienes demonio? 
 49 Respondió Jesus: Yo no tengo demonio: antes honro á 
    mi Padre, y vosotros me habeis deshonrado. 
 50 Y no busco mi gloria: hay quien [la] busque, y juzgue. 
 51 De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no 
    verá muerte para siempre. 
 52 Entonces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes 
    demonio: Abraham murió, y los profetas; y tú dices: 
    El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre. 
 53 ¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual 
    murió? y los profetas murieron: ¿quién te 
    haces? 
 54 Respondió Jesus: Si yo me glorifico á mi mismo, mi 
    gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica: el que vosotros 
    decís, que es vuestro Dios. 
 55 Y no le conoceis: mas yo le conozco: y si dijere que no le 
    conozco, seré como vosotros, mentiroso: mas le conozco, y 
    guardo su palabra. 
 56 Abraham vuestro padre se gozó por ver mi dia: y le 
    vió. Y se gozó. 
 57 Dijéronle entonces los Judíos: Aun no tienes 
    cincuenta años: ¿y viste á Abraham? 
 58 Díjoles Jesus: De cierto, de cierto os digo, antes que 
    Abraham fuese, yo soy. 
 59 Tomaron entonces piedras para arrojarle: mas Jesus se 
    encubrió, y se salió del templo; y atravesando por 
    medio de ellos se fué. 

    Juan 9 

  1 Y PASANDO Jesus, vió un hombre ciego desde [su] nacimiento. 
  2 Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: 
    ¿Rabbí, quién pecó, este ó sus 
    padres, porque naciese ciego? 
  3 Respondió Jesus: Ni este pecó, ni sus padres: mas 
    para que las obras de Dios se manifiesten en él: 
  4 á mí [me] conviene obrar las obras de aquel que me 
    envió, entre tanto que el dia dura: la noche viene, cuando 
    nadie puede obrar: 
  5 entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo. 
  6 Esto dicho, escupió en tierra; é hizo lodo de la 
    saliva, y untó [con] el lodo sobre los ojos del ciego, 
  7 y le dijo: Vé, lava [los ojos] en el estanque de 
    Siloé, que significa, si [lo] declares, Enviado; y 
    fué entonces, y [los] lavó, y volvió viendo. 
  8 Entonces los vecinos, y los que antes le habian visto que era 
    ciego, decian: ¿No es este el que se sentaba, y mendigaba? 
  9 Otros decian: ¿Que este es? y otros: Parécese 
    á él; y él decia: Que yo soy. 
 10 Y le decian: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? 
 11 Respondió él, y dijo: Aquel hombre que se llama 
    Jesus, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Vé 
    al estanque de Siloé, y láva[te;] y fuí, y 
    lavé [los ojos,] y recibí la vista. 
 12 Y dijéronle: ¿Dónde está aquel? Dice 
    [él:] No sé. 
 13 Llévanle á los Fariséos, al que antes habia 
    sido ciego. 
 14 Y era sábado cuando Jesus habia hecho el lodo, y le habia 
    abierto los ojos. 
 15 Y volviéronle á preguntar tambien los 
    Fariséos, de qué manera habia recibido la vista; y 
    él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y [los] 
    lavé, y veo. 
 16 Entonces unos de los Fariséos le decian: Este hombre no es 
    de Dios, que no guarda el sábado. Y otros decian: 
    ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas 
    señales? Y habia disension entre ellos. 
 17 Vuelven á decir al ciego: ¿Tú, qué 
    dices de el que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es 
    profeta. 
 18 Mas los Judíos no creian de él, que habia sido 
    él ciego, y hubiese recibido la vista, hasta que llamaron 
    á sus padres de el que habia recibido la vista. 
 19 Y preguntáronles, diciendo: ¿Es este vuestro hijo, 
    el que vosotros decís, que nació ciego? 
    ¿cómo, pues, ve ahora? 
 20 Respondiéronles sus padres, y dijeron: Sabemos que este es 
    nuestro hijo, y que nació ciego: 
 21 mas cómo vea ahora, no sabemos; ó quién le 
    haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos: él tiene 
    edad, preguntadle á él, él hablará de 
    sí. 
 22 Esto dijeron sus padres, porque tenian miedo de los Judíos: 
    porque ya los Judíos habian concluido que si alguno 
    confesase ser él el Mesías, que fuese fuera de la 
    sinagoga. 
 23 Por eso dijeron sus padres: Que edad tiene, preguntadle á 
    él. 
 24 Así que volvieron á llamar al hombre que habia sido 
    ciego, y le dijeron: Da gloria á Dios: nosotros sabemos que 
    este hombre es pecador. 
 25 Entonces él respondió, y dijo: Si es pecador no lo 
    sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora 
    veo. 
 26 Y volviéronle á decir: ¿Qué te hizo? 
    ¿cómo te abrió los ojos? 
 27 Respondióles: Ya os [lo] he dicho, y lo habeis oido: 
    ¿por qué [lo] quereis otra vez oir? ¿quereis 
    tambien vosotros haceros sus discípulos? 
 28 Y maldijéronle, y dijeron: Tú eres su 
    discípulo: que nosotros discípulos de Moisés 
    somos: 
 29 nosotros sabemos que á Moisés habló Dios: mas 
    este no sabemos de donde es. 
 30 Respondióles aquel hombre, y les dijo: Cierto maravillosa 
    cosa es esta, que vosotros no sabeis de donde sea, y [á 
    mí] me abrió los ojos: 
 31 y sabemos que Dios no oye á los pecadores: mas si alguno es 
    temeroso de Dios, y hace su voluntad, á este oye: 
 32 desde el siglo no fué oido, que abriese alguno los ojos de 
    uno que nació ciego: 
 33 Si este no fuera [venido] de Dios, no pudiera hacer nada. 
 34 Respondieron, y le dijeron: En pecados eres nacido todo; ¿y 
    tú nos enseñas? Y echáronle fuera. 
 35 Oyó Jesus que le habian echado fuera; y hallándole, 
    le dijo: ¿Tú crees en el Hijo de Dios? 
 36 Respondió él, y dijo: ¿Quién es, 
    Señor, para que crea en él? 
 37 Y díjole Jesus: Y le has visto, y el que habla contigo, 
    él es. 
 38 Y él dice: Creo, Señor. Y le adoró. 
 39 Y dijo Jesus: Yo, para juicio he venido á este mundo, para 
    que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados. 
 40 Y oyeron esto algunos de los Fariséos que estaban con 
    él, y le dijeron: ¿Somos nosotros tambien ciegos? 
 41 Díjoles Jesus: Si fuérais ciegos, no 
    tuviérais pecado: mas ahora porque decís: Vemos; por 
    tanto vuestro pecado permanece. 

    Juan 10 

  1 DE cierto, de cierto os digo, [que] el que no entra por la puerta 
    en el corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal ladron 
    es y robador. 
  2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. 
  3 A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y á sus 
    ovejas llama por nombre, y las saca. 
  4 Y como ha sacado fuera sus ovejas, va delante de ellas; y las 
    ovejas le siguen: porque conocen su voz. 
  5 Mas al extraño no seguirán, antes huirán de 
    él: porque no conocen la voz de los extraños. 
  6 Esta parábola les dijo Jesus: mas ellos no entendieron 
    qué [era lo que] les decia. 
  7 Volvióles pues Jesus á decir: De cierto, de cierto 
    os digo, que yo soy la puerta de las ovejas. 
  8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y 
    robadores, mas no los oyeron las ovejas. 
  9 Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; 
    y entrará y saldrá, y hallará pastos. 
 10 El ladron no viene sino para hurtar, y matar, y destruir [las 
    ovejas:] yo he venido para que tengan vida, y para que [la] tengan 
    en abundancia. 
 11 Yo soy el buen Pastor: el buen pastor su alma da por [sus] ovejas. 
 12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, cuyas no son propias las 
    ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye; y el lobo 
    arrebata, y disipa las ovejas. 
 13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no 
    tiene cuidado de las ovejas. 
 14 Yo soy el buen Pastor; y conozco mis ovejas, y las mias me 
    conocen, 
 15 como el Padre me conoce [á mí,] y yo conozco al 
    Padre; y pongo mi alma por las ovejas. 
 16 Tambien tengo otras ovejas que no son de este corral: aquellas 
    tambien me conviene traer, y oirán mi voz; y se hará 
    un corral, y un pastor. 
 17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi alma, para volverla 
    á tomar. 
 18 Nadie la quita de mí, mas yo la pongo de mí mismo: 
    [porque] tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla 
    á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. 
 19 Y volvió á haber disension entre los Judíos 
    por estas palabras. 
 20 Y muchos de ellos decian: Demonio tiene, y está fuera de 
    sí: ¿para qué le oís? 
 21 Decian otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede 
    el demonio abrir los ojos de los ciegos? 
 22 Y se hacia la fiesta de la Dedicacion en Jerusalem, y era 
    invierno. 
 23 Y Jesus andaba en el templo por el portal de Salomón. 
 24 Y rodeáronle los Judíos, y le dijeron: ¿Hasta 
    cuándo nos quitarás la vida? si tú eres el 
    Cristo, dínoslo abiertamente. 
 25 Respondióles Jesus: Os [lo] he dicho, y no [lo] creeis: las 
    obras que yo hago en nombre de mi Padre, estas dan testimonio de 
    mí. 
 26 Mas vosotros no creeis, porque no sois de mis ovejas, como os he 
    dicho. 
 27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; 
 28 y yo les doy vida eterna, y para siempre no perecerán, y 
    nadie las arrebatará de mi mano. 
 29 Mi Padre que me [las] dió, mayor que todos es; y nadie las 
    puede arrebatar de la mano de mi Padre. 
 30 Yo y el Padre una cosa somos. 
 31 Entonces volvieron á tomar piedras los Judíos, para 
    apedrearle. 
 32 Respondióles Jesus: Muchas buenas obras os he mostrado de 
    mi Padre, ¿por cuál obra de ellas me apedreais? 
 33 Respondiéronle los Judíos, diciendo: Por la buena 
    obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; y porque tú, 
    siendo hombre, te haces Dios. 
 34 Respondióles Jesus: ¿No está escrito en 
    vuestra ley: Que yo dije: Dioses sois? 
 35 Si dijo dioses á aquellos, á los cuales fué 
    hecha palabra de Dios, y la Escritura no puede ser quebrantada, 
 36 ¿á mí que el Padre santificó, y 
    envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas: 
    porque dije: Hijo de Dios soy? 
 37 Si no hago obras de mi Padre, no me creais. 
 38 Mas si [las] hago, aunque á mí no creais, creed 
    á las obras, para que conozcais y creais, que el Padre es 
    en mí, y yo en él. 
 39 Y procuraban otra vez prenderle: mas él se salió de 
    sus manos. 
 40 Y volvióse tras el Jordán, á aquel lugar 
    donde primero habia estado bautizando Juan, y se estuvo 
    allí. 
 41 Y muchos venian á él, y decian: Que Juan á la 
    verdad ninguna señal hizo: mas todo lo que Juan dijo de 
    este, era verdad. 
 42 Y muchos creyeron allí en él. 

    Juan 11 

  1 ESTABA entonces enfermo uno [llamado] Lázaro, de Bethania, 
    la aldea de María y de Marta sus hermanas. 
  2 Y María era la que ungió al Señor con 
    ungüento, y limpió sus piés con sus cabellos, 
    cuyo hermano Lázaro estaba enfermo. 
  3 Enviaron pues sus hermanas á él, diciendo: 
    Señor, hé aquí, el que amas está 
    enfermo. 
  4 Y oyéndo[lo] Jesus, dijo: Esta enfermedad no es para 
    muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea 
    glorificado por ella. 
  5 Y amaba Jesus á Marta, y á su hermana, y á 
    Lázaro. 
  6 Como oyó, pues, que estaba enfermo, entonces á la 
    verdad se quedó dos dias en aquel lugar donde estaba. 
  7 Luego despues de esto dijo á sus discípulos: Vamos 
    á Judéa otra vez. 
  8 Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora 
    procuraban los Judíos apedrearte, ¿y vas otra vez 
    allá? 
  9 Respondió Jesus: ¿No tiene el dia doce horas? el que 
    anduviere de dia, no tropieza, porque ve la luz de este mundo: 
 10 mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en 
    él. 
 11 Dicho esto, díceles despues: Lázaro nuestro amigo 
    duerme: mas voy á despertarle del sueño. 
 12 Dijéronle entonces sus discípulos: Señor, si 
    duerme, salvo estará. 
 13 Mas esto decia Jesus de la muerte de él: y ellos pensaron 
    que hablaba de sueño de dormir. 
 14 Entonces pues Jesus les dijo claramente: Lázaro es muerto; 
 15 y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, 
    porque creais: mas vamos á él. 
 16 Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, 
    á los condiscípulos: Vamos tambien nosotros, para 
    que muramos con él. 
 17 Vino pues Jesus, y hallóle, que habia cuatro dias [que 
    estaba] en el sepulcro. 
 18 Y Bethania estaba cerca de Jerusalem como quince estadios. 
 19 Y muchos de los Judíos habian venido á Marta y 
    á María, á consolarlas de su hermano. 
 20 Entonces Marta, como oyó que Jesus venia, le salió 
    á recibir: mas María se estuvo en casa. 
 21 Y Marta dijo á Jesus: Señor, si estuvieras 
    aquí, mi hermano no fuera muerto: 
 22 mas tambien sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te 
    dará Dios. 
 23 Dícele Jesus: Resucitará tu hermano. 
 24 Marta le dice: [Yo] sé que resucitará en la 
    resurreccion en el dia postrero. 
 25 Dícele Jesus: Yo soy la resurreccion y la vida: el que cree 
    en mí, aunque esté muerto, vivirá: 
 26 y todo aquel que vive, y cree en mí, no morirá 
    eternamente: ¿crees esto? 
 27 Dícele: Sí, Señor, yo he creido que tú 
    eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo. 
 28 Y esto dicho, se fué, y llamó en secreto á 
    María su hermana, diciendo: El Maestro está 
    aquí, y te llama. 
 29 Ella, como [lo] oyó, se levanta prestamente, y viene 
    á él. 
 30 (Que aun no habia llegado Jesus á la aldea, mas estaba en 
    aquel lugar donde Marta le habia salido á recibir.) 
 31 Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la 
    consolaban, como vieron que María se habia levantado 
    prestamente, y habia salido, la siguieron, diciendo: Que va al 
    sepulcro á llorar allí. 
 32 Mas María, como vino donde estaba Jesus. viéndole, 
    derribóse á sus piés, diciéndole: 
    Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi 
    hermano. 
 33 Jesus entonces, como la vió llorando, y á los 
    Judíos que habian venido juntamente con ella llorando, 
    embravecióse en espíritu, y alborotóse 
    á sí mismo, 
 34 y dijo: ¿^Dónde le pusisteis? Dícenle: 
    Señor, ven, y velo. 
 35 Y lloró Jesus. 
 36 Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba. 
 37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podia este, que 
    abrió los ojos del ciego, hacer que este no muriera? 
 38 Y Jesus, embraveciéndose otra vez en sí mismo, vino 
    al sepulcro donde habia una cueva, la cual tenia una piedra 
    encima. 
 39 Dice Jesus: Quitad la piedra Marta, la hermana del que habia sido; 
    muerto, le dice: Señor, hiede ya: que es de cuatro dias. 
 40 Jesus le dice: ¿No te he dicho que si creyeres, 
    verás la gloria de Dios? 
 41 Entonces quitaron la piedra de donde el muerto habia sido puesto: 
    y Jesus, alzando los ojos arriba, dijo Padre, gracias te hago que 
    me has oido: 
 42 que yo sabia que siempre me oyes: mas por causa de la 
    compañía que está al rededor [lo] dije, para 
    que crean que tú me has enviado. 
 43 Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: 
    Lázaro, ven fuera. 
 44 Entonces el que habia sido muerto, salió, atadas las manos 
    y los piés con vendas: y su rostro estaba envuelto en un 
    sudario. Díceles Jesus: Desatadle, y dejadle ir. 
 45 Entonces muchos de los Judíos que habian venido á 
    María, y habian visto lo que habia hecho Jesus, creyeron en 
    él. 
 46 Mas algunos de ellos fueron á los Fariséos, y les 
    dijeron lo que Jesus habia hecho. 
 47 Y los pontífices, y los Fariséos juntaron concilio, 
    y decian: ¿Qué hacemos? que este hombre hace muchas 
    señales: 
 48 si le dejamos así, todos creerán en él; y 
    vendrán los Romanos, y quitarán nuestro lugar y la 
    nacion. 
 49 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de 
    aquel año, les dijo: Vosotros no sabeis nada, 
 50 ni pensais que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y 
    no que toda la nacion se pierda. 
 51 Mas esto no lo dijo de sí mismo: sino que, como era el sumo 
    pontífice de aquel año, profetizó que Jesus 
    habia de morir por la nacion; 
 52 y no solamente por aquella nacion, mas tambien para que juntase en 
    uno los hijos de Dios que estaban derramados. 
 53 Así que desde aquel dia consultaban juntos de matarle. 
 54 De manera que Jesus ya no andaba manifiestamente entre los 
    Judíos: mas se fué de allí á la tierra 
    que está junto al desierto, á una ciudad que se 
    llama Ephraim: y estábase allí con sus 
    discípulos. 
 55 Y la Pascua de los Judíos estaba cerca; y muchos de la 
    tierra subieron á Jerusalem antes de la Pascua para 
    purificarse. 
 56 Y buscaban á Jesus, y hablaban los unos con los otros 
    estando en el templo: ¿Qué os parece, que no 
    vendrá al dia de la fiesta? 
 57 Y los pontífices y los Fariséos habian dado 
    mandamiento, que si alguno supiese donde estuviera, que lo 
    manifestase, para que le prendiesen. 

    Juan 12 

  1 JESUS, pues, seis dias antes de la Pascua vino á Bethania, 
    donde Lázaro habia sido muerto, al cual [Jesus] habia 
    resucitado de los muertos. 
  2 E hiciéronle allí una cena, y Marta servia; y 
    Lázaro era uno de los que estaban sentados á la mesa 
    juntamente con él. 
  3 Entonces María tomó una libra de ungüento de 
    nardo líquido de mucho precio, y ungió los 
    piés de Jesus, y limpió sus piés con sus 
    cabellos; y la casa se llenó del olor del ungüento. 
  4 Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, [hijo] de 
    Simon, el que le habia de entregar: 
  5 ¿Por qué no se ha vendido este ungüento por 
    trescientos dineros, y se dió á los pobres? 
  6 Mas dijo esto, no por el cuidado que él tenia de los 
    pobres: mas porque era ladron; y tenia la bolsa, y traia lo que se 
    echaba [en ella.] 
  7 Entonces Jesus dijo: Déjala: para el dia de mi sepultura ha 
    guardado esto: 
  8 porque á los pobres siempre los tendreis con vosotros, mas 
    á mí no siempre me tendreis. 
  9 Entonces mucha compañía de los Judíos 
    entendió que él estaba allí y vinieron no 
    solamente por causa de Jesus, mas tambien por ver á 
    Lázaro al cual habia resucitado de los muertos. 
 10 Consultaron asimismo los príncipes de los sacerdotes, de 
    matar tambien á Lázaro: 
 11 porque muchos de los Judíos iban y creian en Jesus por 
    causa de él. 
 12 El siguiente dia mucha compañía que habia venido al 
    dia de la fiesta, como oyeron que Jesus venia á Jerusalem, 
 13 tomaron ramos de palmas, y saliéronle á recibir, y 
    clamaban: Hosanna: Bendito el que viene en el nombre del 
    Señor, el Rey de Israél. 
 14 Y halló Jesus un asnillo, y se sentó sobre 
    él, como está escrito: 
 15 No temas, ¡oh hija de Sión! hé aquí, tu 
    Rey viene asentado sobre una pollina de una asna. 
 16 Mas estas cosas no las entendieron sus discípulos primero: 
    empero cuando Jesus fué glorificado, entonces se acordaron 
    que estas cosas estaban escritas de él, y que le hicieron 
    estas cosas. 
 17 Y la compañía que estaba con él, daba 
    testimonio de cuando llamó á Lázaro del 
    sepulcro, y le resucitó de los muertos. 
 18 Por lo cual tambien habian venido las compañías 
    á recibirle: porque habian oido que él habia hecho 
    esta señal. 
 19 Mas los Fariséos dijeron entre sí: ¿Veis que 
    nada aprovechais? hé aquí, que el mundo se va tras 
    él. 
 20 Y habia ciertos Griegos de los que habian subido á adorar 
    en el dia de la fiesta. 
 21 Estos, pues, se llegaron á Felipe, que era de Bethsaida de 
    Galiléa, y le rogaron, diciendo: Señor, querriamos 
    ver á Jesus. 
 22 Vino Felipe, y lo dijo á Andres: Andres entonces, y Felipe, 
    lo dicen á Jesus. 
 23 Entonces Jesus les respondió, diciendo: La hora viene en 
    que el Hijo del hombre ha de ser glorificado. 
 24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano que cae en la 
    tierra, no muriere, él solo queda: mas si muriere, mucho 
    fruto lleva. 
 25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida 
    en este mundo, para vida eterna la guardará. 
 26 El que me sirve, sígame: y donde yo estuviere, allí 
    tambien estará mi servidor. El que me sirviere, mi Padre le 
    honrará. 
 27 Ahora es turbada mi alma: ¿y que diré? Padre, 
    sálvame de esta hora: mas por esto he venido en esta hora. 
 28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y he 
    glorificado, y le glorificaré otra vez. 
 29 Y la compañía que estaba presente, y [la] habia 
    oido, decia que habia sido trueno: otros decian: Angel le ha 
    hablado. 
 30 Respondió Jesus, y dijo: No ha venido esta voz por mi 
    causa, mas por causa de vosotros: 
 31 ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este 
    mundo será echado fuera: 
 32 y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos 
    traeré á mi mismo. 
 33 Y esto decia dando á entender de que muerte habia de morir. 
 34 Respondióle la compañía: Nosotros hemos oido 
    de la ley, que el Cristo permanece para siempre: 
    ¿cómo pues dices tú: Conviene que el Hijo del 
    hombre sea levantado? ¿quién es este Hijo del 
    hombre? 
 35 Entonces Jesus les dice: Aun por un poco estará la luz 
    entre vosotros: andad entre tanto que teneis luz, porque no os 
    sorprendan las tinieblas: porque el que anda en tinieblas, no sabe 
    donde va: 
 36 entre tanto que teneis la luz, creed en la luz, para que seais 
    hijos de luz. Estas cosas habló Jesus, y se fué, y 
    se escondió de ellos. 
 37 Empero habiendo hecho delante de ellos tantas señales, no 
    creian en él: 
 38 para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: 
    ¿Señor, quién creerá á nuestro 
    dicho? ¿y el brazo del Señor, á quién 
    es revelado? 
 39 Por esto no podian creer, porque otra vez dijo Isaías: 
 40 Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazon: 
    porque no vean de los ojos, y entiendan de corazon, y se 
    conviertan y [yo] los sane. 
 41 Estas cosas dijo Isaías, cuando vió su gloria, y 
    habló de él. 
 42 Con todo eso aun de los príncipes muchos creyeron en el: 
    mas por causa de los Fariséos no confesaban, por no ser 
    echados de la sinagoga. 
 43 Porque amaban mas la gloria de los hombres que la gloria de Dios. 
 44 Mas Jesus clamó, y dijo: El que cree en mí, no cree 
    en mí, sino en aquel que me envió. 
 45 Y el que me ve, ve al que me envió. 
 46 Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en 
    mí, no permanezca en tinieblas. 
 47 Y el que oyere mis palabras, y no creyere, yo no le juzgo: porque 
    no he venido á juzgar al mundo, sino á salvar al 
    mundo. 
 48 El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le 
    juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el 
    dia postrero. 
 49 Porque yo no he hablado de mí mismo: mas el Padre que me 
    envió, él me dió mandamiento de lo que tengo 
    de decir, y de lo que tengo de hablar. 
 50 Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que lo 
    que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo. 

    Juan 13 

  1 ANTES del dia de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesus que su 
    hora era venida para que pasase de este mundo al Padre, como habia 
    amado á los suyos que estaban en el mundo, los amó 
    hasta el fin. 
  2 Y la cena acabada, como el diablo ya habia metido en el corazon de 
    Judas de Simon Iscariote, para que le entregase: 
  3 sabiendo Jesus que el Padre le habia dado todas las cosas en las 
    manos, y que habia salido de Dios, y á Dios iba: 
  4 levántase de la cena, y se quita su ropa, y tomando una 
    toalla, se ciñó. 
  5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar 
    los piés de los discípulos, y á limpiarlos 
    con la toalla con que estaba ceñido. 
  6 Vino pues á Simon Pedro; y Pedro le dice: 
    ¿Señor, tú me lavas los piés? 
  7 Respondió Jesus, y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo 
    sabes ahora: mas lo sabrás despues. 
  8 Dícele Pedro: No me lavarás los piés 
    jamás. Respondióle Jesus: Si no te lavare, no 
    tendrás parte conmigo. 
  9 Dícele Simon Pedro: Señor, no solo mis piés, 
    mas aun las manos, y la cabeza. 
 10 Dícele Jesus: El que está lavado, no ha menester 
    sino que lave los piés, mas es todo limpio: y vosotros 
    limpios sois, aunque no todos. 
 11 Porque sabia quien era el que le entregaba: por eso dijo: No sois 
    limpios todos. 
 12 Así que, despues que le hubo lavado los piés, y 
    tomado su ropa, volviéndose á asentar á la 
    mesa, les dijo: ¿Sabeis lo que os he hecho? 
 13 Vosotros me llamais Maestro y Señor; y decís bien: 
    porque lo soy: 
 14 pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros 
    piés, vosotros tambien debeis lavar los piés los 
    unos á los otros. 
 15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros 
    tambien hagais. 
 16 De cierto, dé cierto os digo: El siervo no es mayor que su 
    Señor: ni el apóstol es mayor que el que le 
    envió. 
 17 Si sabeis estas cosas, bienaventurados sereis si las 
    hiciéreis. 
 18 No hablo de todos vosotros: yo sé los que he elegido: mas 
    para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, 
    levantó contra mí su calcañar. 
 19 Desde ahora os lo digo, antes que se haga, para que cuando se 
    hiciere, creais que yo soy. 
 20 De cierto, de cierto os digo, [que] el que recibe al que yo 
    enviare, á mí recibe; y el que á mí 
    recibe, recibe al que me envió. 
 21 Como hubo dicho esto Jesus, fué conmovido en el 
    espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto 
    os digo, que uno de vosotros me ha de entregar. 
 22 Entonces los discípulos mirábanse los unos á 
    los otros, dudando de quién decia. 
 23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesus amaba, estaba 
    asentado á la mesa al lado de Jesus. 
 24 A este pues hizo señas Simon Pedro, para que preguntase 
    quién era aquel de quien decia. 
 25 El entonces recostándose sobre el pecho de Jesus, le dice: 
    ¿Señor, quién es? 
 26 Respondió Jesus: Aquel es, á quien yo diere el pan 
    mojado: y mojando el pan, dióle á Judas de Simon 
    Iscariote. 
 27 Y tras el bocado Satanás entró en él. 
    Entonces Jesus le dice: Lo que haces, hazlo mas presto. 
 28 Mas esto ninguno de los que estaban á la mesa 
    entendió á qué propósito se lo dijo. 
 29 Porque los unos pensaban, porque Judas tenia la bolsa, que Jesus 
    le decia: Compra las cosas que nos son necesarias para el dia de 
    la fiesta: ó que diese algo á los pobres. 
 30 Como él pues hubo tomado el bocado, luego salió; y 
    era [ya] noche. 
 31 Entonces como [él] salió, dijo Jesus: Ahora es 
    glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en 
    él. 
 32 Si Dios es glorificado en él, Dios tambien le 
    glorificará en sí mismo; y luego le 
    glorificará. 
 33 Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscareis: mas, como 
    dije á los Judíos: Donde yo voy, vosotros no podeis 
    venir: y ahora os lo digo. 
 34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os ameis los unos á los 
    otros: como os amé, que tambien [os] ameis los unos 
    á los otros. 
 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si 
    tuviéreis amor los unos con los otros. 
 36 Dícele Simon Pedro: ¿Señor, á 
    dónde vas? Respondióle Jesus: Donde yo voy, no me 
    puedes ahora seguir: mas [me] seguirás despues. 
 37 Dícele Pedro: ¿Señor, por qué no te 
    puedo seguir ahora? mi alma pondré por tí. 
 38 Respondióle Jesus: ¿Tu alma pondrás por 
    mí? de cierto, de cierto te digo, [que] no cantará 
    el gallo, que no me hayas negado tres veces. 

    Juan 14 

  1 NO se turbe vuestro corazon: creeis en Dios, creed tambien en 
    mí. 
  2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera, os lo 
    diria: porque voy á aparejaros el lugar. 
  3 Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendré otra vez, y 
    os tomaré á mí mismo, para que donde yo 
    estoy, vosotros tambien esteis. 
  4 Así que sabeis donde yo voy, y el camino sabeis. 
  5 Dícele Tomás: Señor, no sabemos donde vas: 
    ¿cómo pues podemos saber el camino? 
  6 Jesus le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie 
    viene al Padre, sino por mí: 
  7 si me conoceis, tambien á mi Padre conoceriais: y desde 
    ahora le conoceis, y le habeis visto. 
  8 Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y 
    nos basta. 
  9 Jesus le dice: ¿Tanto tiempo [ha que] estoy con vosotros, y 
    no me habeis conocido? Felipe, el que me ha visto, ha visto al 
    Padre: ¿cómo pues dices tú: Muéstranos 
    el Padre? 
 10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? 
    Las palabras que yo os hablo, no [las] hablo de mí mismo: 
    mas el Padre que está en mí, él hace las 
    obras. 
 11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí: de otra 
    manera creedme por las mismas obras. 
 12 De cierto, de cierto os digo, [que] el que en mí cree, las 
    obras que yo hago tambien él [las] hará, y mayores 
    que estas hará: porque yo voy al Padre. 
 13 Y todo lo que pidiéreis al Padre en mi nombre, esto 
    haré: para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 
 14 Si algo pidiéreis en mi nombre, esto haré. 
 15 Si me amais, guardad mis mandamientos. 
 16 Y yo rogaré al Padre, el cual os dará otro 
    Consolador para que esté con vosotros para siempre: 
 17 al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, 
    porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conoceis, porque 
    está con vosotros, y será en vosotros. 
 18 No os dejaré huérfanos: vendré á 
    vosotros. 
 19 Aun un poquito, y el mundo no me verá mas: empero vosotros 
    me vereis, porque yo vivo, y vosotros vivireis. 
 20 Aquel dia vosotros conocereis que yo soy en mi Padre, y vosotros 
    en mí, y yo en vosotros. 
 21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me 
    ama: y el que me ama, será amado de mi Padre; y yo le 
    amaré á él, y me manifestaré á 
    él 
 22 Dícele Judas, no el Iscariote: ¿Señor, 
    qué hay porque te has de manifestar á nosotros, y no 
    al mundo? 
 23 Respondió Jesus, y le dijo: El que me ama, mi palabra 
    guardará; y mi Padre le amará, y vendremos á 
    él, y haremos con él morada. 
 24 El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que habeis 
    oido, no es mia, sino del Padre que me envió. 
 25 Estas cosas os he hablado estando con vosotros. 
 26 Mas aquel Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre 
    enviará en mi nombre, aquel os enseñará todas 
    las cosas, y os acordará todas las cosas que os he dicho. 
 27 La paz os dejo: mi paz os doy: no como el mundo [la] da, yo os 
    [la] doy: no se turbe vuestro corazon, ni tenga miedo. 
 28 Habeis oido como yo os he dicho: Voy, y vengo á vosotros. 
    Si me amáseis, ciertamente os gozariais, porque he dicho 
    que voy al Padre: porque el Padre mayor es que yo. 
 29 Y ahora os [lo] he dicho antes que se haga, para que cuando se 
    hiciere, creais. 
 30 Ya no hablaré mucho con vosotros: porque viene el 
    príncipe de este mundo, mas no tiene nada en mí. 
 31 Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre 
    me dió el mandamiento, así hago. Levantáos, 
    vamos de aquí. 

    Juan 15 

  1 YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el Labrador. 
  2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le 
    quitará; y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, 
    para que lleve mas fruto. 
  3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado. 
  4 Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no 
    puede llevar fruto de si mismo, si no estuviere en la vid, 
    así ni vosotros, si no estuviéreis en mí. 
  5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en 
    mí, y yo en él, este lleva mucho fruto, porque sin 
    mí nada podeis hacer. 
  6 El que en mí no estuviere, será echado fuera como 
    [mal] pámpano, y se secará; y los cogen, y los echan 
    en el fuego, y arden. 
  7 Si estuviéreis en mí, y mis palabras estuvieren en 
    vosotros, todo lo que quisiéreis, pedireis, y os 
    será hecho. 
  8 En esto es glorificado mi Padre, [en] que lleveis mucho fruto, y 
    seais mis discípulos. 
  9 Como el Padre me amó, tambien yo os he amado: estad en mi 
    amor. 
 10 Si guardáreis mis mandamientos, estareis en mi amor: como 
    yo tambien he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su 
    amor. 
 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en 
    vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. 
 12 Este es mi mandamiento: Que os ameis los unos á los otros, 
    como [yo] os amé. 
 13 Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su alma por sus 
    amigos. 
 14 Vosotros sois mis amigos, si hiciéreis las cosas que yo os 
    mando. 
 15 Ya no os diré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace 
    su señor: mas os he dicho amigos, porque todas las cosas 
    que oí de mi Padre os he hecho notorias. 
 16 No me elegisteis vosotros [á mí;] mas yo os 
    elegí á vosotros, y os he puesto para que vayais, y 
    lleveis fruto; y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que 
    pidiéreis del Padre en mi nombre [él] os lo 
    dé. 
 17 Esto os mando: Que os ameis los unos á los otros. 
 18 Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me 
    aborreció antes que á vosotros. 
 19 Si fuérais del mundo, el mundo amaria lo que es suyo: mas 
    porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por 
    eso os aborrece el mundo. 
 20 Acordáos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo 
    mayor que su señor: si á mí me han 
    perseguido, tambien á vosotros perseguirán: si han 
    guardado mi palabra, tambien guardarán la vuestra. 
 21 Mas todo esto os harán por causa de mi nombre: porque no 
    conocen á aquel que me ha enviado. 
 22 Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tuvieran pecado: 
    mas ahora no tienen excusa de su pecado. 
 23 El que me aborrece, tambien á mi Padre aborrece. 
 24 Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningun otro ha hecho, 
    no tendrian pecado: mas ahora, y [las] han visto, y aborrecen 
    á mí, y á mi Padre. 
 25 Mas para que se cumpla la palabra que está escrita en su 
    ley: Que sin causa me aborrecieron. 
 26 Empero cuando viniere aquel Consolador, el cual yo os 
    enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual 
    precede del Padre, él dará testimonio de mí. 
 27 Y vosotros dareis testimonio, porque estais conmigo desde el 
    principio. 

    Juan 16 

  1 ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandaliceis. 
  2 Os echarán de las sinagogas: antes la hora viene, cuando 
    cualquiera que os matare, pensará que hace servicio 
    á Dios. 
  3 Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre, ni 
    á mí. 
  4 Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os 
    acordeis de ello, que yo os lo habia dicho: esto empero no os lo 
    dije al principio, porque [yo] estaba con vosotros. 
  5 Mas ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me 
    pregunta: ¿Dónde vas? 
  6 Antes, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha llenado 
    vuestro corazon. 
  7 Empero yo os digo la verdad, que os es necesario que yo vaya: 
    porque si yo no fuese, el Consolador no vendria á vosotros: 
    mas si [yo] fuere, os le enviaré. 
  8 Y cuando él viniere, redargüirá al mundo de 
    pecado, y de justicia, y de juicio. 
  9 De pecado ciertamente, por cuanto no creen en mí: 
 10 y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me vereis mas: 
 11 mas de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ya es 
    juzgado. 
 12 Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no [las] podeis 
    llevar. 
 13 Mas cuando viniere aquel Espíritu de verdad, [él] os 
    guiará á toda verdad: porque no hablará de 
    sí mismo, mas todo lo que oyere hablará; y las cosas 
    que han de venir os hará saber. 
 14 El me glorificará, porque tomará de mio, y os [lo] 
    hará saber. 
 15 Todo lo que tiene el Padre, mio es: por eso dije que tomará 
    de mio, y os [lo] hará saber. 
 16 Un poquito, y no me vereis; y otra vez un poquito, y me vereis: 
    porque yo voy al Padre. 
 17 Entonces dijeron [algunos] de sus discípulos unos á 
    otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poquito, y no 
    me vereis; y otra vez, un poquito, y me vereis: porque yo voy al 
    Padre? 
 18 Así que decian: ¿Qué es esto que dice: Un 
    poquito? no entendemos lo que habla. 
 19 Y conoció Jesus que le querian preguntar, y les dijo: 
    ¿Preguntais entre vosotros de esto que dije: Un poquito, y 
    no me vereis; y otra vez, un poquito, y me vereis? 
 20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros llorareis y 
    lamentareis, y el mundo se alegrará: vosotros empero sereis 
    tristes, mas vuestra tristeza será vuelta en gozo. 
 21 La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora: mas 
    despues que ha parido un niño, ya no se acuerda de la 
    apretura por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. 
 22 Tambien pues vosotros ahora á la verdad teneis tristeza: 
    mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazon, y 
    nadie quitará de vosotros vuestro gozo. 
 23 Y aquel dia no me preguntareis nada. De cierto, de cierto os digo, 
    que todo cuanto pidiéreis á [mi] Padre en mi nombre, 
    os [lo] dará. 
 24 Hasta ahora nada habeis pedido en mi nombre: pedid, y recibireis, 
    para que vuestro gozo sea cumplido. 
 25 Estas cosas os he hablado en proverbios: la hora viene cuando ya 
    no os hablaré por proverbios, mas claramente os 
    anunciaré de mi Padre. 
 26 Aquel dia pedireis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré 
    al Padre por vosotros: 
 27 porque el mismo Padre os ama, por cuanto vosotros me amasteis, y 
    habeis creido que yo salí de Dios. 
 28 Salí del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el 
    mundo, y voy al Padre. 
 29 Dícenle sus discípulos: Hé aquí, ahora 
    hablas claramente, y ningun proverbio dices. 
 30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no has menester que 
    nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios. 
 31 Respondióles Jesus: ¿Ahora creeis? 
 32 Hé aquí la hora viene, y ya es venida, que sereis 
    esparcidos cada uno por su cabo, y me dejareis solo: mas no estoy 
    solo, porque el Padre está conmigo. 
 33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengais paz: en el 
    mundo tendreis apretura: mas confiad, yo he vencido al mundo. 

    Juan 17 

  1 ESTAS cosas habló Jesus, y levantados los ojos al cielo, 
    dijo: Padre, la hora viene, glorifica á tu Hijo, para que 
    tambien tu Hijo te glorifique á tí. 
  2 como le has dado la potestad de toda carne, para que á 
    todos los que le diste, les dé vida eterna. 
  3 Esta empero es la vida eterna, que te conozcan solo Dios 
    verdadero, y al que enviaste, Jesu Cristo. 
  4 Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste 
    que hiciese. 
  5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú acerca de 
    tí mismo de aquella gloria que tuve acerca de tí 
    antes que este mundo fuese. 
  6 He manifestado tu nombre á los hombres que del mundo me 
    diste: tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra. 
  7 Ahora han [ya] conocido que todas las cosas que me diste, son de 
    tí. 
  8 Porque las palabras que me diste, les he enseñado; y ellos 
    [las] recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de 
    tí, y han creido que tú me enviaste. 
  9 Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me 
    diste, porque tuyos son. 
 10 Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he 
    sido glorificado en ellas. 
 11 Y ya no estoy en el mundo: mas estos están en el mundo, que 
    yo á tí vengo. Padre santo, guárdalos por tu 
    nombre; á los cuales me has dado, para que sean una cosa, 
    como tambien nosotros. 
 12 Cuando [yo] estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba por tu 
    nombre, á los cuales me diste: yo los guardé, y 
    ninguno de ellos se perdió sino el hijo de perdicion, para 
    que la Escritura se cumpliese. 
 13 Mas ahora vengo á tí, y hablo esto en el mundo, para 
    que tengan gozo cumplido en sí mismos. 
 14 Yo les enseñé tu palabra, y el mundo los 
    aborreció: porque no son del mundo, como tampoco yo soy del 
    mundo. 
 15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 
 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 
 17 Santifícalos con tu verdad: tu palabra es la verdad. 
 18 Como tú me enviaste al mundo, tambien yo los he enviado al 
    mundo. 
 19 Y por ellos yo me santifico á mí mismo, para que 
    tambien ellos sean santificados con verdad. 
 20 Mas no ruego solamente por ellos; sino tambien por los que han de 
    creer en mí por la palabra de ellos. 
 21 Para que todos sean una cosa: como tú, ¡oh Padre! en 
    mí, y yo en tí; que tambien ellos en nosotros sean 
    una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste. 
 22 Y yo la gloria que me diste, les he dado: para que sean una cosa, 
    como tambien nosotros somos una cosa: 
 23 yo en ellos, y tú en mí, para que sean 
    consumadamente una cosa, y que el mundo conozca que tú me 
    enviaste, y que los has amado, como tambien á mí me 
    has amado. 
 24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos 
    esten tambien conmigo: para que vean mi gloria que me has dado, 
    por cuanto me has amado desde antes de la constitucion del mundo. 
 25 Padre justo, el mundo no te ha conocido: mas yo te he conocido; y 
    estos han conocido que tú me enviaste. 
 26 Y yo les hice notorio tu nombre, y [le] haré notorio: para 
    que el amor, con que me has amado, esté en ellos, y yo en 
    ellos. 

    Juan 18 

  1 COMO Jesus hubo dicho estas cosas, salióse con sus 
    discípulos tras el arroyo de Cedrón, donde estaba un 
    huerto, en el cual entró Jesus, y sus discípulos. 
  2 Y tambien Judas, el que le entregaba, sabia aquel lugar, porque 
    muchas veces Jesus se juntaba allí con sus 
    discípulos. 
  3 Judas pues tomando una compañía [de soldados,] y 
    criados de los pontífices y de los Fariséos, vino 
    allí con linternas y antorchas, y con armas. 
  4 Empero Jesus, sabiendo todas las cosas que habian de venir sobre 
    él, salió delante, y les dijo: ¿A 
    quién buscais? 
  5 Respondiéronle: A Jesus Nazareno. Díceles Jesus: Yo 
    soy. Y estaba tambien con ellos Judas el que le entregaba. 
  6 Y como les dijo: Yo soy: volvieron atrás, y cayeron en 
    tierra. 
  7 Volvióles pues á preguntar: ¿A quién 
    buscais? Y ellos dijeron: A Jesus Nazareno. 
  8 Respondió Jesus: [Ya] os he dicho que yo soy: pues si 
    á mí buscais, dejad ir á estos: 
  9 para que se cumpliese la palabra que habia dicho: Que los que me 
    diste, ninguno de ellos perdí. 
 10 Entonces Simon Pedro, que tenia cuchillo, le sacó, é 
    hirió á un siervo del pontífice, y le 
    cortó la oreja derecha; y el siervo se llamaba Malco. 
 11 Jesus entonces dijo á Pedro: Mete tu cuchillo en la vaina: 
    ¿el vaso que el Padre me ha dado, no le tengo de beber? 
 12 Entonces la compañía [de los soldados,] y el 
    tribuno, y los servidores de los Judíos prendieron á 
    Jesus, y le ataron. 
 13 Y le trajeron primeramente á Annás, porque era 
    suegro de Caifás, el cual era pontífice de aquel 
    año. 
 14 Y era Caifás el que habia dado el consejo á los 
    Judíos, que era necesario que un hombre muriese por el 
    pueblo. 
 15 Y seguia á Jesus Simon Pedro, y otro discípulo; y 
    aquel discípulo era conocido del pontífice, y 
    entró con Jesus al patio del pontífice. 
 16 Mas Pedro estaba fuera á la puerta: y salió aquel 
    discípulo que era conocido del pontífice, y 
    habló á la portera, y metió dentro á 
    Pedro. 
 17 Entonces la criada portera dijo á Pedro: ¿No eres 
    tú tambien de los discípulos de este hombre? Dice 
    él: No soy. 
 18 Y estaban en pié los siervos y los criados que habian 
    allegado las ascuas, porque hacia frio, y se calentaban: y estaba 
    tambien con ellos Pedro en pié calentándose. 
 19 Y el pontífice preguntó á Jesus de sus 
    discípulos, y de su doctrina. 
 20 Jesus le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo: 
    yo siempre he enseñado en la sinagoga, y en el templo, 
    donde se juntan todos los Judíos; y nada he hablado en 
    oculto: 
 21 ¿qué me preguntas á mí? pregunta 
    á los que han oido, qué les haya [yo] hablado: 
    hé aquí, estos saben lo que yo he dicho. 
 22 Y como él hubo dicho esto, uno de los criados que estaba 
    allí, dió una bofetada á Jesus, diciendo: 
    ¿Así respondes al pontífice? 
 23 Respondióle Jesus: Si he hablado mal, da testimonio del 
    mal: y si bien, ¿por qué me hieres? 
 24 Así le envió Annás atado á 
    Caifás pontífice. 
 25 Estaba pues Pedro en pié calentándose: y le dijeron: 
    ¿ No eres tú de sus discípulos? El 
    negó, y dijo: No soy. 
 26 Uno de los siervos del pontífice, pariente de aquel 
    á quien Pedro habia cortado la oreja, le dice: ¿No 
    te ví yo en el huerto con él? 
 27 Y negó Pedro otra vez; y luego el gallo cantó. 
 28 Y llevan á Jesus de Caifás á la audiencia: y 
    era por la mañana; y ellos no entraron en la audiencia por 
    no ser contaminados, mas que comiesen [el cordero de] la Pascua. 
 29 Entonces salió Pilato á ellos fuera, y dijo: 
    ¿Qué acusacion traeis contra este hombre? 
 30 Respondieron, y le dijeron: Si este no fuera malhechor, no te le 
    hubiéramos entregado. 
 31 Díceles entonces Pilato: Tomádle vosotros, y 
    juzgádle segun vuestra ley. Y los Judíos le dijeron: 
    A nosotros no es lícito matar á nadie. 
 32 Para que se cumpliese el dicho de Jesus que habia dicho, dando 
    á entender de que muerte habia de morir. 
 33 Así que Pilato volvióse á entrar en la 
    audiencia, y llamó á Jesus, y le dijo: ¿Eres 
    tú el Rey de los Judíos? 
 34 Respondióle Jesus: ¿Dices tú esto de 
    tí mismo, ó te lo han dicho otros de mí? 
 35 Pilato respondió: ¿Soy yo Judío? tu gente, y 
    los pontífices, te han entregado á mí: 
    ¿qué has hecho? 
 36 Respondió Jesus: Mi reino no es de este mundo: si de este 
    mundo fuera mi reino, mis servidores pelearian para que [yo] no 
    fuera entregado á los Judíos: ahora pues mi reino no 
    es de aquí. 
 37 Díjole entonces Pilato: ¿Luego rey eres tú? 
    Respondió Jesus: Tú dices que yo soy rey: yo para 
    esto soy nacido, y para esto he venido al mundo, [es á 
    saber,] para dar testimonio á la verdad: todo aquel que es 
    [de la parte] de la verdad, oye mi voz. 
 38 Dícele Pilato: ¿Qué cosa es verdad? Y como 
    hubo dicho esto, volvió á los Judíos, y les 
    dice: Yo no hallo en él algun crímen: 
 39 empero vosotros teneis costumbre, que [yo] os suelte uno en la 
    Pascua: ¿quereis pues que os suelte al rey de los 
    Judíos? 
 40 Entonces todos dieron voces otra vez, diciendo: No á este, 
    sino á Barrabás. Y este Barrabás era ladron. 

    Juan 19 

  1 ASÍ que entonces tomó Pilato á Jesus, y le 
    azotó. 
  2 Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y la pusieron 
    sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa de grana, 
  3 y decian: Tengas gozo, Rey de los Judíos; y le daban de 
    bofetadas. 
  4 Entonces Pilato salió otra vez fuera, y les dijo: Hé 
    aquí, os le traigo fuera, para que entendais que ningun 
    crímen hallo en él. 
  5 Así salió Jesus fuera llevando la corona de espinas, 
    y la ropa de grana. Y díceles [Pilato:] Hé 
    aquí el hombre. 
  6 Y como le vieron los príncipes de los sacerdotes. y los 
    servidores, dieron voces, diciendo: Crucifícale, 
    crucifícale. Díceles Pilato: Tomádle 
    vosotros, y crucificadle: porque yo no hallo en él crimen. 
  7 Respondiéronle los Judíos: Nosotros tenemos ley, y 
    segun nuestra ley debe morir, porque se hizo Hijo de Dios. 
  8 Pues como Pilato oyó esta palabra, tuvo mas miedo. 
  9 Y entró otra vez á la audiencia, y dijo á 
    Jesus: ¿De dónde eres tú? Mas Jesus no le 
    dió respuesta. 
 10 Entonces dícele Pilato: ¿A mí no me hablas? 
    ¿no sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo 
    potestad para soltarte? 
 11 Respondió Jesus: Ninguna potestad tendrias contra 
    mí, si [esto] no te fuese dado de arriba: por tanto el que 
    á tí me ha entregado, mayor pecado tiene. 
 12 Desde entonces procuraba Pilato de soltarle: mas los Judíos 
    daban voces, diciendo: Si á este sueltas, no eres amigo de 
    César: cualquiera que se hace rey, á César 
    contradice. 
 13 Entonces Pilato oyendo este dicho, llevó fuera á 
    Jesus, y se sentó en el tribunal, en el lugar que se dice 
    Lithóstrotos, y en hebráico Gabbatha. 
 14 Y era la víspera de la Pascua, y como á las seis 
    horas: entonces dijo á los Judíos: Hé 
    aquí vuestro Rey. 
 15 Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifícale. 
    Díceles Pilato: ¿A vuestro Rey tengo de crucificar? 
    Respondieron los pontífices: No tenemos rey, sino á 
    César. 
 16 Así que entonces se le entregó para que fuese 
    crucificado: y tomaron á Jesus, y le llevaron. 
 17 Y llevando la cruz para sí, vino al lugar que se dice el 
    lugar de la Calavera, y en hebráico Gólgotha: 
 18 donde le crucificaron, y con él otros dos, de una parte y 
    de otra, y Jesus en medio. 
 19 Y escribió tambien Pilato un título, el cual puso 
    encima de la cruz: y el escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS 
    JUDÍOS. 
 20 Y muchos de los Judíos leyeron este título: porque 
    el lugar donde estaba crucificado Jesus, era cerca de la ciudad: y 
    era escrito en hebráico, y en griego, y en latin. 
 21 Y decian á Pilato los pontífices de los 
    Judíos: No escribas: Rey de los Judíos; sino que 
    él dijo: Rey soy de los Judíos. 
 22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito. 
 23 Y como los soldados hubieron crucificado á Jesus, tomaron 
    sus vestidos, é hicieron cuatro partes (á cada 
    soldado una parte), y la túnica era sin costura, toda 
    tejida desde arriba; 
 24 y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre 
    ella cuya será: para que se cumpliese la Escritura que 
    dice: Partieron para sí mis vestidos, y sobre mi vestidura 
    echaron suertes. Y los soldados ciertamente hicieron esto. 
 25 Y estaban junto á la cruz de Jesus su madre, y la hermana 
    de su madre, María, mujer de Cleofas, y María 
    Magdalena. 
 26 Y como vió Jesus á la madre, y al discípulo 
    que él amaba, que estaba presente, dice á su madre: 
    Mujer, hé ahí tu hijo. 
 27 Y luego dice al discípulo: Hé ahí tu madre. Y 
    desde aquella hora el discípulo la recibió consigo. 
 28 Despues, sabiendo Jesus que todas las cosas eran ya cumplidas, 
    para que la Escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo. 
 29 Estaba pues [allí] un vaso lleno de vinagre. Entonces ellos 
    llenaron una esponja de vinagre, y revuelta con hisopo se la 
    llegaron á la boca. 
 30 Y como Jesus tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y bajada 
    la cabeza, dió el espíritu. 
 31 Entonces los Judíos, porque los cuerpos no quedasen en la 
    cruz en el sábado, porque [entonces] era la víspera 
    [de la Pascua,] porque era el gran dia del sábado, rogaron 
    á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen 
    quitados. 
 32 Y vinieron los soldados, y á la verdad quebraron las 
    piernas al primero, y al otro que habia sido crucificado con 
    él: 
 33 mas como vinieron á Jesus, como le vieron ya muerto, no le 
    quebraron las piernas. 
 34 Empero uno de los soldados le abrió el costado con una 
    lanza, y luego salió sangre y agua. 
 35 Y el que lo vió da testimonio, y su testimonio es 
    verdadero: y él sabe que dice verdad, para que vosotros 
    tambien creais. 
 36 Porque estas cosas fueron hechas, para que se cumpliese la 
    Escritura: Hueso no quebrantareis de él. 
 37 Y otra vez otra Escritura dice: Verán [á aquel] al 
    cual traspasaron. 
 38 Pasadas estas cosas, rogó á Pilato Joseph de 
    Arimathéa, el cual era discípulo de Jesus, mas 
    secreto, por miedo de los Judíos, que [él] quitaria 
    el cuerpo de Jesus: lo cual permitió Pilato. Entonces 
    [él] vino, y quito el cuerpo de Jesus. 
 39 Entonces vino tambien Nicodemo, el que habia venido á Jesus 
    de noche antes, trayendo un compuesto de mirra y de aloés, 
    como cien libras. 
 40 Y tomaron el cuerpo de Jesus y envolviéronle en lienzos con 
    especias, como es costumbre de los Judíos sepultar. 
 41 Y en aquel lugar, donde habia sido crucificado, habia un huerto, y 
    en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no habia sido 
    puesto alguno. 
 42 Allí pues, por causa de la víspera [de la Pascua] de 
    los Judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron 
    á Jesus. 

    Juan 20 

  1 Y EL primer [dia] de los sábados, María Magdalena 
    vino de mañana, siendo aun oscuro, al sepulcro, y 
    vió la piedra quitada del sepulcro. 
  2 Entonces corrió, y vino á Simon Pedro, y al otro 
    discípulo, al cual amaba Jesus, y les dice: Han llevado al 
    Señor del sepulcro, y no sabemos donde le han puesto. 
  3 Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al 
    sepulcro. 
  4 Y corrian los dos juntos: mas el otro discípulo 
    corrió mas presto que Pedro, y vino primero al sepulcro. 
  5 Y bajándose [á mirar,] vió los lienzos 
    puestos: mas no entró. 
  6 Vino pues Simon Pedro siguiéndole, y entró en el 
    sepulcro, y vió los lienzos puestos, 
  7 y el sudario que habia sido [puesto] sobre su cabeza, no puesto 
    con los lienzos, sino aparte en un lugar envuelto. 
  8 Entonces pues entró tambien el otro discípulo, que 
    habia venido primero al monumento; y vió, y creyó. 
  9 Porque aun no sabian la Escritura, que era menester que él 
    resucitase de los muertos. 
 10 Y volvieron los discípulos á los suyos. 
 11 Empero María estaba llorando al sepulcro fuera, y estando 
    llorando bajóse [á mirar] el sepulcro. 
 12 Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban 
    sentados, el uno á la cabecera, y el otro á los 
    piés, donde el cuerpo de Jesus habia sido puesto. 
 13 Y le dijeron: ¿Mujer, por que lloras? Díceles: Han 
    llevado á mi Señor, y no sé donde le han 
    puesto. 
 14 Y como hubo dicho esto, volvió atrás, y vió 
    á Jesus que estaba [allí:] mas no sabia que era 
    Jesus. 
 15 Dícele Jesus: ¿Mujer, por qué lloras? 
    ¿á quien buscas? Ella, pensando que era el 
    hortelano, le dice: Señor, si tú le has llevado, 
    dime donde le has puesto, y yo le llevaré. 
 16 Dícele Jesus: María. Volviéndose ella, 
    dícele: Rabboni, que quiere decir, Maestro. 
 17 Dícele Jesus: No me toques: porque aun no he subido 
    á mi Padre: mas vé á mis hermanos; y 
    díles: Subo á mi Padre, y á vuestro Padre, 
    á mi Dios, y á vuestro Dios. 
 18 Vino María Magdalena dando las nuevas á los 
    discípulos: Que habia visto al Señor, y estas cosas 
    me dijo. 
 19 Y como fué tarde aquel dia, el primero de los 
    sábados, y las puertas estaban cerradas, donde los 
    discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, 
    vino Jesus: y púsose en medio, y les dijo: Paz tengais. 
 20 Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado: 
    entonces los discípulos se gozaron, viendo al Señor. 
 21 Entonces díceles otra vez: Paz tengais: como me 
    envió el Padre, así tambien yo os envio. 
 22 Y como hubo dicho esto, sopló, y les dijo: Tomad el 
    Espíritu Santo: 
 23 á los que soltáreis los pecados, les son sueltos: 
    á los que los retuviéreis, serán retenidos. 
 24 Empero Tomás uno de los doce, que se dice el Dídimo, 
    no estaba con ellos cuando Jesus vino. 
 25 Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor 
    hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la 
    señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los 
    clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. 
 26 Y ocho dias despues estaban otra vez sus discípulos dentro, 
    y con ellos Tomás: vino Jesus, las puertas cerradas, y se 
    puso en medio, y dijo: Paz tengais. 
 27 Luego dice á Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve 
    mis manos; y da acá tu mano, y méte[la] en mi 
    costado, y no seas incrédulo, sino fiel. 
 28 Entonces Tomás respondió, y le dice: Señor 
    mio, y Dios mio. 
 29 Dícele Jesus: Porque me has visto, ¡oh Tomás! 
    creiste: bienaventurados los que no vieron, y creyeron. 
 30 TAMBIEN muchas otras señales hizo Jesus en presencia de sus 
    discípulos, que no están escritas en este libro. 
 31 Estas empero son escritas, para que creais que Jesus es el Cristo, 
    Hijo de Dios; y para que creyendo, tengais vida en su nombre. 

    Juan 21 

  1 DESPUES se manifestó Jesus otra vez á sus 
    discípulos á la mar de Tiberias: y se 
    manifestó de esta manera: 
  2 Estaban juntos Simon Pedro, y Tomás, que se dice el 
    Dídimo y Nathanaél, el que era de Cana de 
    Galiléa, y los [hijos] de Zebedéo, otros dos de sus 
    discípulos. 
  3 Díceles Simon: A pescar voy. Dícenle: Vamos nosotros 
    tambien contigo. Fueron, y subieron luego en un navío; y 
    aquella noche no tomaron nada. 
  4 Y venida la mañana, Jesus se puso á la ribera; mas 
    los discípulos no entendieron que era Jesus. 
  5 Así que díceles: ¿Mozos, teneis algo de 
    comer? Respondiéronle: No. 
  6 Y él les dice: Echad la red á la mano derecha del 
    navío, y hallareis. Entonces echaron, y no la podian en 
    ninguna manera sacar, por la multitud de los peces. 
  7 Dijo entonces aquel discípulo, al cual amaba Jesus, 
    á Pedro: El Señor es. Entonces Simon Pedro, como 
    oyó que era el Señor, ciñóse la ropa, 
    porque estaba desnudo, y echóse á la mar. 
  8 Y los otros discípulos vinieron con el navío (porque 
    no estaban lejos de tierra, sino como doscientos codos), trayendo 
    la red de peces. 
  9 Y como descendieron á tierra, vieron ascuas puestas, y un 
    pez encima de ellas, y pan. 
 10 Díceles Jesus: Traed de los peces que tomasteis ahora. 
 11 Subió Simon Pedro, y trajo la red á tierra, llena de 
    grandes peces, ciento y cincuenta y tres: y siendo tantos, la red 
    no se rompió. 
 12 Díceles Jesus: Venid, comed. Y ninguno de los 
    discípulos le osaba preguntar: ¿Tú, 
    quién eres? sabiendo que era el Señor. 
 13 Así que viene Jesus, y toma el pan, y dáles, y 
    asimismo del pez. 
 14 Esta [era] ya la tercera vez que Jesus se manifestó 
    á sus discípulos, habiendo resucitado de los 
    muertos. 
 15 Pues como hubieron comido, Jesus dijo á Simon Pedro: 
    ¿Simon, [hijo] de Jonás, me amas mas que estos? 
    Dícele: Sí, Señor: tú sabes que te 
    amo. Dícele: Apacienta mis corderos. 
 16 Vuélvele á decir la segunda vez: ¿Simon, 
    [hijo] de Jonás, me amas? Respóndele: Si, 
    Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta 
    mis ovejas. 
 17 Dícele la tercera vez: ¿Simon, [hijo] de 
    Jonás, me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese 
    la tercera vez: ¿Me amas? Y le dice: Señor, 
    tú sabes todas las cosas: tú sabes que te amo. 
    Dícele Jesus: Apacienta mis ovejas: 
 18 de cierto, de cierto te digo, [que] cuando eras mas mozo, te 
    ceñias, é ibas donde querias: mas cuando ya fueres 
    viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá 
    otro, y te pasará donde no querrias. 
 19 Y esto dijo, dando á entender con que muerte habia de 
    glorificar á Dios. Y dicho esto, dícele: 
    Sígueme. 
 20 Vuelto Pedro, ve á aquel discípulo, al cual amaba 
    Jesus que seguia, el que tambien se habia recostado á su 
    pecho en la cena, y [le] habia dicho: Señor, quién 
    es el que te ha de entregar? 
 21 Así que, como Pedro vió á este, dice á 
    Jesus: ¿Señor, y este qué? 
 22 Dícele Jesus: Si quiero que él quede hasta que [yo] 
    venga, ¿qué [se te da] á tí? 
    sígueme tú. 
 23 Salió pues este dicho entre los hermanos, que aquel 
    discípulo no habia de morir: y Jesus no le dijo: No 
    morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que [yo] 
    venga, ¿qué á tí? 
 24 ESTE es aquel discípulo que da testimonio de estas cosas, y 
    escribió estas cosas, y sabemos que su testimonio es 
    verdadero. 
 25 Y hay tambien otras muchas cosas que hizo Jesus, que si se 
    escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que 
    cabrian los libros que se habrian de escribir. Amen.